Una placa mini-ITX mide diecisiete centímetros de lado y lleva casi todo lo que lleva una ATX del doble de tamaño. Casi. Las cosas que faltan son siempre las mismas y conviene conocerlas antes de enamorarse de una caja pequeña, porque el formato no se cambia a mitad de montaje.
En corto. Mini-ITX cuesta más, calienta más y limita la ampliación. A cambio cabe donde no cabe nada. Micro-ATX, que casi nadie mira, es casi siempre la opción más sensata de las tres.
Qué es esto. Una explicación, no un análisis con nota. No tengo banco de pruebas para medir esto, así que no hay cifras propias ni puntuación: cada dato lleva su origen al lado. El manual de la casa lo prefiere así antes que inventar un 8,5 para rellenar una rúbrica.
Ficha técnica de los formatos de placa base
ATX
305 × 244 mm, el formato de referencia
Micro-ATX
244 × 244 mm, con menos ranuras
Mini-ITX
170 × 170 mm, una sola ranura de expansión
Ranuras de memoria
Cuatro, cuatro y dos respectivamente
Precio
Mini-ITX suele costar más que micro-ATX
Disipación
Cuanto más pequeña, más difícil
Compatibilidad de caja
Una caja grande admite formatos menores
Qué se pierde al bajar de tamaño
Ranuras de expansión: ATX suele tener varias, micro-ATX menos y mini-ITX exactamente una. Si algún día quieres una tarjeta de captura o de red además de la gráfica, ese dato decide por ti.
Y ranuras de memoria: mini-ITX lleva dos en lugar de cuatro. Eso no significa menos memoria máxima, pero sí que para ampliar hay que sustituir los módulos en vez de añadir.
- Mini-ITXLo que cede
- Expansión
- Una sola ranura, y la ocupa la gráfica
- Memoria
- Dos ranuras: ampliar es sustituir
- Temperatura
- Poco volumen, más calor acumulado
- Micro-ATXLo que conserva
- Expansión
- Suele tener dos o tres ranuras
- Memoria
- Cuatro ranuras, como ATX
- Precio
- La opción más barata de las tres

El problema del calor
En una caja pequeña hay menos aire, menos recorrido y menos sitio para ventiladores. Cualquier componente que caliente encuentra antes su límite, y los componentes se calientan unos a otros.
Eso no impide montar un equipo potente en mini-ITX, pero obliga a elegir con cuidado: disipadores de perfil bajo o refrigeración líquida compacta, gráficas de dos ranuras y una fuente con la potencia justa pero no sobrada.
- Menos volumen. Menos aire disponible para llevarse el calor.
- Menos recorrido. El aire caliente vuelve a pasar por los componentes.
- Menos ventiladores. Y los que caben son más pequeños y más ruidosos.
- Resultado. Se puede, pero hay que elegir cada pieza a propósito.
Micro-ATX, la opción que nadie mira
Es la menos comentada de las tres y suele ser la mejor decisión: cabe en cajas bastante compactas, conserva las cuatro ranuras de memoria, tiene sitio para una o dos tarjetas adicionales y es la más barata.
La razón de que se hable poco de ella es que no tiene épica. Mini-ITX se comenta porque es un reto; ATX porque es lo estándar. Micro-ATX simplemente funciona.
Casi todo el mundo que monta en mini-ITX podría haber montado en micro-ATX y haberse ahorrado dinero y dos problemas de temperatura.
Pavel Krazinsky

Cuándo sí tiene sentido lo pequeño
Cuando el sitio manda de verdad: un equipo que va en una estantería, en un salón, en una mochila de fin de semana o en una mesa compartida. Ahí el formato deja de ser un capricho y pasa a ser el requisito.
Y cuando el equipo no va a cambiar durante su vida útil. Si lo montas sabiendo que no vas a ampliar nada, las limitaciones dejan de serlo.
- Cuenta las tarjetas de expansión que vas a poner. Si es más de una, mini-ITX queda fuera.
- Compra la memoria de una vez: en dos ranuras no hay ampliación, hay sustitución.
- Comprueba la altura máxima de disipador que admite la caja.
- Y mira micro-ATX antes de decidir: suele ganar sin ruido.
Preguntas frecuentes
¿Rinde menos una placa pequeña?
El formato no cambia el rendimiento por sí mismo. Lo que puede cambiarlo es el calor: en una caja pequeña los componentes alcanzan antes su límite térmico y reducen frecuencia.
¿Cabe una placa pequeña en una caja grande?
Sí. Las cajas admiten su formato y todos los menores. Al revés no: una ATX no entra en una caja mini-ITX.
¿Cuánta memoria admite mini-ITX?
La misma capacidad máxima que las otras, pero repartida en dos ranuras en vez de cuatro. Eso significa que ampliar implica sustituir los módulos, no añadir.
¿Es más barata una placa pequeña?
Micro-ATX suele ser la más barata. Mini-ITX, en cambio, suele costar más que una ATX equivalente, porque meter lo mismo en menos sitio es más caro de fabricar.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- Micro-ATX conserva casi todo y cuesta menos.
- Mini-ITX cabe donde ningún otro formato entra.
- Las cajas grandes admiten los formatos pequeños sin adaptadores.
Lo que no
- Mini-ITX limita la expansión a una sola ranura.
- Dos ranuras de memoria obligan a comprar de una vez.
- El calor en formatos pequeños condiciona todas las demás piezas.
Veredicto: micro-ATX gana casi siempre y nadie lo dice
El debate suele plantearse entre lo grande y lo diminuto, y la respuesta razonable está en medio: conserva lo que importa, cuesta menos y cabe en cajas perfectamente manejables.
Mini-ITX es una decisión legítima cuando el espacio manda. Como capricho, se paga en dinero, en temperatura y en no poder cambiar de idea.
De cómo circula el aire dentro de esa caja, el flujo de aire.
Imagen destacada: placa mini-ITX Asus ROG Strix Z490-I Gaming, ASUS, licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.




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