Esta página no explica cómo está hecha la web. Explica cómo se decide lo que se publica, quién lo firma, con qué se ha probado y qué ocurre cuando a una marca no le gusta lo que hemos escrito. Si algo de lo que lees aquí no se cumple, escríbenos y lo corregimos o lo quitamos.
En corto. Lo escriben tres personas con nombre y apellidos. Nada sale publicado sin haberlo jugado, usado o leído entero. Ningún análisis se ha cobrado, y el día que se cobre alguno lo pondrá arriba del todo y con todas las letras.
Quién escribe
Tres firmas, cada una con lo suyo. Arnau San Freda lleva videojuegos, literatura y cine, y escribe desde haber estado allí. Pavel Krazinsky lleva componentes y hardware, y mide antes de opinar. Thalvas Von Wierhem lleva tecnología y software, y va a quién beneficia y cuánto cuesta de verdad.
Cada artículo lleva la firma de quien lo ha escrito, con su foto y su recorrido. No hay textos sin autor, ni firmados por «Redacción», ni atribuidos a una marca. Puedes ver quién es cada uno y de qué responde.
Cómo elegimos de qué hablar
No cubrimos la actualidad por cubrirla. Si una nota de prensa no da para más que repetirla, no la repetimos: ya hay quince sitios que lo harán mejor y antes. Escribimos cuando tenemos algo que decir que no está dicho.
Eso significa que a veces analizamos un cacharro tres semanas después que todo el mundo, y que a veces dedicamos dos mil palabras a un juego de 1995. La pregunta no es si es novedad: es si merece tu tiempo y el nuestro.
Nadie de fuera decide el calendario. Ni una marca, ni una agencia, ni un plazo de embargo a cambio de acceso anticipado.
Qué quiere decir «lo hemos probado»
Quiere decir exactamente eso. Un juego se termina, o se juega lo suficiente para saber qué pasa cuando se acaba la novedad. Un componente se monta en una máquina real, en una caja cerrada, y se mide con el mismo protocolo que el resto de su categoría.
Cuando hay banco de pruebas, la configuración va escrita en el artículo: procesador, memoria, versión de los controladores, temperatura ambiente y cuántas pasadas se han hecho. Sin eso, una cifra no significa nada y no se puede contrastar.
Si no hemos podido probar algo el tiempo suficiente, lo decimos en el propio texto y no le ponemos nota. Es preferible publicar un análisis incompleto y admitirlo que publicar uno redondo y falso.
De dónde salen los datos
De fuentes que puedes comprobar tú. Documentación del fabricante, hemeroteca, archivos de la industria, bases de datos históricas, entrevistas publicadas. Cuando una cifra o una fecha viene de fuera, el enlace está en el texto y lleva a la fuente, no a otra página nuestra.
Los enlaces a fuentes son enlaces de verdad: pasan autoridad, que es lo que corresponde cuando citas a quien te ha dado el dato. No los escondemos ni los desactivamos para retener visitas.
Y una regla que no se salta: si un dato no se puede verificar, no se publica. Si es importante y aun así no hay manera de confirmarlo, se publica diciendo que no está confirmado. Nunca se rellena un hueco con una cifra plausible.
Cómo se pone una nota
La nota sale del texto, no al revés. Se escribe el análisis, se razona cada criterio y al final aparece el número. Nunca se decide primero el número y después se busca cómo justificarlo.
La rúbrica tiene cinco criterios visibles, cada uno con su valoración escrita. Si una nota no se sostiene leyendo lo que hay encima, la nota está mal puesta y se cambia. Un análisis sin rúbrica es un análisis sin nota: no hay puntuaciones sueltas.
Publicidad, afiliados y patrocinios
Esta es la parte que casi nadie escribe clara, así que aquí va sin rodeos.
Publicidad gráfica. El sitio muestra anuncios servidos automáticamente por una red publicitaria. No elegimos qué anuncio ves, no sabemos qué marca aparece en cada visita y esa red no tiene forma de influir en lo que escribimos. Si te molestan, un bloqueador es perfectamente legítimo y no te vamos a pedir que lo quites.
Enlaces de afiliado. Puede haber enlaces por los que cobramos una comisión si compras. Van marcados como tales en el código y se dicen en el texto. No cambian una recomendación, no cambian una nota y no deciden de qué se escribe. Cuando la mejor opción no tiene programa de afiliados, la mejor opción sigue siendo la mejor opción.
Contenido patrocinado. Hasta hoy no hemos publicado ninguno. Si algún día lo hacemos, irá identificado en el titular, en la entradilla y en la ficha del artículo, y no llevará nota. Un texto pagado no compite en la misma liga que un análisis y no vamos a disimularlo con la palabra «colaboración».
Lo que analizamos se paga de nuestro bolsillo. Y si alguna vez una marca presta una unidad de prueba, prestarla no le da derecho a leer el texto antes, a sugerir cambios ni a que le devolvamos la llamada si la nota no le gusta. Si eso rompe la relación, se rompe.
Nunca enviamos un artículo a la empresa antes de publicarlo. Nunca aceptamos «revisar juntos» un borrador. Si una marca quiere responder a algo que hemos escrito, tiene el formulario de contacto como todo el mundo, y su respuesta se publica si aporta algo.
Cuando nos equivocamos
Pasa. Un dato mal copiado, una fecha cambiada, una prueba mal montada. Cuando ocurre, se corrige el texto y se dice qué se ha corregido y cuándo, al pie del artículo. No se borra el error sin más, porque entonces nadie puede saber si lo que lee hoy es lo que decía ayer.
Si el fallo cambia la conclusión o la nota, además se dice en la entradilla. Si has visto algo mal, dínoslo: es la forma más rápida de que deje de estar mal.
Lo que no vas a ver aquí
- Notas de prensa reescritas y firmadas como si fueran un análisis.
- Puntuaciones sin un texto que las sostenga.
- Titulares que prometen algo que el cuerpo no da.
- Listas de «los diez mejores» ordenadas por comisión.
- Artículos escritos para rellenar un hueco en el calendario.
- Comparativas donde el ganador estaba decidido antes de empezar.
Qué puedes hacer con todo esto
Comprobarlo. Coge cualquier análisis, mira si la configuración de pruebas está escrita, si las fuentes enlazan fuera y si la nota se sostiene con lo que hay encima. Si algo no cuadra, es un fallo nuestro y queremos saberlo.
Empieza por un análisis de hardware, que es donde más se nota si hay banco de pruebas o no lo hay. Y si te convence la forma de trabajar, el boletín te avisa cuando hay algo nuevo, sin más.
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Cómo analizamos
Cómo se decide lo que se publica, con qué se ha probado, de dónde salen los datos y qué pasa cuando a una marca no le gusta lo que hemos escrito.