Una tableta gráfica sin pantalla es el aparato con peor primera impresión que se puede comprar: dibujas mirando a un sitio y moviendo la mano en otro. Quien aguanta esa primera semana descubre que la desconexión deja de existir y que la alternativa con pantalla cuesta cinco veces más.
En corto. La opción sensata para retoque, edición y dibujo de aficionado. El lápiz sin pilas sigue siendo la ventaja que nadie ha igualado del todo, y la superficie sin pantalla dura años sin degradarse.
De dónde salen las cifras. No he medido este aparato: no ha pasado por mi banco de pruebas. Cada dato lleva su origen al lado, sea la ficha del fabricante o una medición publicada con nombre. Por eso se publica sin nota: una puntuación que no puedo justificar con números propios es un adorno, no una valoración.
Ficha técnica de una tableta gráfica sin pantalla
Qué es
Superficie sensible a la posición y a la presión del lápiz
El lápiz
Sin batería: se alimenta por inducción desde la tableta
Presión
Miles de niveles, según gama
Inclinación
Reconocida en las gamas medias y altas
Tamaños
De A6 a A4, y el pequeño suele bastar
Conexión
USB y, en algunos modelos, inalámbrica
Consumible
Las puntas del lápiz, que se gastan
El lápiz sin pilas
Es la parte que más sorprende cuando se explica. El lápiz no lleva batería ni se carga: la tableta genera un campo electromagnético y el lápiz lo aprovecha para alimentarse y para devolver su posición y su presión.
La consecuencia práctica es que el lápiz nunca se queda sin carga, pesa poco y sigue funcionando años después. Es de esas soluciones que envejecen bien porque no dependen de una batería que se degrade.
Ningún lápiz que se quede sin batería
Con pantalla o sin ella
Una tableta con pantalla elimina la desconexión entre dónde miras y dónde mueves la mano, y es innegablemente más intuitiva. También cuesta mucho más, calienta, pesa, necesita cables de vídeo y tiene una pantalla que envejece.
Una sin pantalla es barata, fina, silenciosa y prácticamente indestructible. Lo único que pide es que el cerebro aprenda a asociar dos espacios distintos, cosa que tarda entre una semana y quince días.
Sin pantalla
- Mucho más barata.
- Ligera, silenciosa y duradera.
- Una semana de adaptación.
- El brazo no tapa el dibujo.
Con pantalla
- Intuitiva desde el primer minuto.
- Cara, pesada y con ventilación en las grandes.
- Sin adaptación.
- La mano tapa parte de lo que dibujas.
El tamaño, que casi todo el mundo elige mal
La tentación es comprar la más grande posible. En la práctica, la tableta pequeña suele ser mejor: se mapea a toda la pantalla igual, ocupa menos mesa y exige movimientos de muñeca en vez de movimientos de brazo.
Las grandes tienen sentido para quien dibuje con trazo largo y desde el hombro, que es una manera concreta de trabajar y no la de la mayoría.
Antes de pagar por tamaño. La zona activa se corresponde con toda la pantalla, no con una parte. Una tableta mayor no da más precisión: da más recorrido físico para el mismo movimiento en pantalla.
El uso que no es dibujar
Mucha gente compra una tableta gráfica para retocar fotografía, y ahí la ventaja es distinta: la presión controla la opacidad del pincel, que es exactamente lo que hace falta para enmascarar, aclarar y quemar zonas.
Hacer eso con un ratón es posible y es lento. Con lápiz es inmediato, y no requiere aprender a dibujar nada.
- Empieza por el tamaño pequeño salvo que dibujes desde el hombro.
- Date dos semanas antes de decidir si te adaptas.
- Compra puntas de repuesto: se gastan y son baratas.
- Y si sólo vas a retocar fotos, con la gama de entrada sobra.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en acostumbrarse?
Entre una semana y quince días para el uso normal. La desconexión entre dónde miras y dónde mueves la mano deja de notarse antes de lo que la gente teme.
¿El lápiz lleva pilas?
No. La tableta genera un campo electromagnético del que el lápiz se alimenta, así que no se carga nunca ni se queda sin batería.
¿Compro la grande?
Normalmente no. La zona activa se mapea a toda la pantalla en cualquier tamaño, así que una tableta mayor no da más precisión: da más recorrido físico. Las grandes tienen sentido para dibujar desde el hombro.
¿Sirve sin saber dibujar?
Sí, y es uno de sus mejores usos: en retoque fotográfico la presión controla la opacidad del pincel, que es justo lo que hace falta para enmascarar y ajustar zonas.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- El lápiz nunca se queda sin batería.
- Mucho más barata y duradera que una tableta con pantalla.
- En retoque fotográfico, la presión cambia el trabajo por completo.
Lo que no
- Una o dos semanas de adaptación obligatorias.
- Las puntas son un consumible que hay que reponer.
- Sin pantalla, algunas tareas de precisión siguen siendo incómodas.
Veredicto: la compra que más se agradece a los quince días
Una tableta sin pantalla tiene la peor primera impresión y la mejor relación entre precio y utilidad de su categoría. Las dos cosas son ciertas y la segunda dura mucho más.
Si dudas, empieza por la pequeña y por la gama de entrada. Si te enganchas, la siguiente la eliges sabiendo lo que quieres.
Del programa donde más se nota tener presión en el lápiz, GIMP 3.
Imagen destacada: tableta gráfica Wacom Intuos en uso, fotografía de Iwan Gabovitch, licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.




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