En 1920, una película alemana decidió que si el protagonista está loco, el decorado también tiene que estarlo. Las casas se tuercen, las ventanas son rombos y las sombras están pintadas en el suelo porque no hay luz que las proyecte. No es un capricho estético: es el primer intento serio del cine de meterse dentro de una cabeza.
En corto. El expresionismo alemán empieza aquí, y con él medio cine de terror posterior. Lo que ha envejecido es la interpretación; lo que no ha envejecido nada son los decorados y la idea que los sostiene.
Ficha técnica de El gabinete del doctor Caligari
Dirección
Robert Wiene
Estreno
26 de febrero de 1920, Berlín
Guión
Carl Mayer y Hans Janowitz
Decorados
Hermann Warm, Walter Reimann y Walter Röhrig
Caligari
Werner Krauss
Cesare
Conrad Veidt
Lo que la hace rara
Las sombras están pintadas, no proyectadas
Decorados que mienten a propósito
La idea la firman tres pintores del entorno de la revista Der Sturm, y consiste en renunciar del todo a que el sitio parezca un sitio. Los suelos no son horizontales, las puertas no son rectángulos y los pasillos se estrechan hacia el fondo porque están pintados así, no porque estén lejos.
El detalle que lo resume todo: las sombras. En vez de iluminar para conseguirlas, las pintaron con brea sobre el decorado. Están donde el dibujo quiso, no donde caería la luz.
- El decoradoCómo está hecho
- Material
- Telones pintados, no construcción
- Perspectiva
- Forzada a mano, deliberadamente falsa
- Sombras
- Pintadas sobre el suelo y las paredes
- El motivoPara qué sirve
- Qué cuenta
- El mundo tal y como lo ve el narrador
- Qué consigue
- Que el espectador dude de lo que le enseñan
- Qué ahorró
- Electricidad, escasa en la Alemania de 1919
Lo del ahorro no es una anécdota menor. Se rodó en una Alemania hundida, con restricciones de corriente, y pintar sombras salía más barato que encenderlas. Que además fuera genial es lo que separa una limitación de una excusa.

La pelea por el final
Los guionistas escribieron una historia sobre un médico que usa a un sonámbulo para matar. Contra la autoridad, en resumen, y muy a propósito: los dos venían de la guerra y no tenían buena opinión de quien manda.
En la película terminada hay un marco añadido que reordena todo lo anterior y deja al narrador en un sitio muy distinto de donde creíamos. Mayer y Janowitz sostuvieron siempre que ese marco les desactivaba el libreto.
Con cuidado aquí. La versión de los guionistas es la que más se repite, pero es su versión, contada años después. Hay historiadores que sostienen que el marco estaba previsto desde el principio. Lo honesto es decir que no está resuelto.
Lo que sí es indiscutible es el efecto: el marco convierte una película sobre un asesino en una película sobre quién cuenta la historia. Eso, en 1920, no lo hacía nadie.
De Caligari a todo lo demás
El rastro es largo y fácil de seguir. Los ángulos imposibles y las sombras duras pasan al cine de terror de la Universal en los años treinta, de ahí al cine negro americano de los cuarenta —muchos de aquellos operadores eran alemanes emigrados— y de ahí a prácticamente cualquier cosa que quiera dar mala espina sin enseñar nada.
Y el narrador en el que no se puede confiar, que aquí aparece casi por accidente, se ha convertido en un recurso tan gastado que hoy se anuncia en el tráiler.
- 1920Se estrena en Berlín y funciona en toda Europa.
- 1931La Universal rueda Drácula y Frankenstein con esas sombras.
- 1941El cine negro americano hereda los ángulos y los operadores.
- 1947Kracauer publica su lectura política del cine alemán de entreguerras.

Qué ha envejecido
La interpretación, sobre todo. Es teatro mudo de 1920, con gestos grandes y pausas de escenario, y hay que entrar en ese código o no hay manera.
El ritmo también pide paciencia: la trama ocupa poco y se cuenta despacio. Pero dura poco más de una hora, y la dirección artística compensa de sobra.
- Busca una restauración reciente: las copias malas comen los detalles pintados.
- Muchas ediciones llevan color virado por acto, y es histórico, no un invento.
- La banda sonora varía según la edición y cambia mucho la experiencia.
- Si te cuesta entrar, fíjate sólo en los suelos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los decorados están torcidos?
Para representar la mirada del narrador en vez de un lugar real. Es la primera vez que el cine usa la dirección artística como punto de vista subjetivo, y de paso salía barato en una Alemania con restricciones de corriente eléctrica.
¿Las sombras están pintadas de verdad?
Sí. Buena parte de las sombras que se ven en el suelo y las paredes están pintadas sobre el decorado, no proyectadas por un foco. Por eso no se corresponden con ninguna fuente de luz coherente.
¿El final estaba en el guión original?
No está resuelto. Los guionistas sostuvieron que el marco se les impuso y les desactivaba el mensaje; otros historiadores defienden que estaba previsto. Es una discusión abierta y conviene desconfiar de quien la da por zanjada.
¿Da miedo hoy?
Miedo de sobresalto, ninguno. Incomodidad, bastante: la película funciona por desorientación, y eso no caduca igual que un susto.
Veredicto: el decorado como punto de vista
Caligari se estudia por lo que inauguró, pero se sostiene por algo más simple: es una película donde mirar el fondo del plano es tan interesante como mirar a los actores.
Ciento cinco años después, la idea de que el escenario cuente el estado mental del personaje se ha usado mil veces. Casi nunca con esta radicalidad.
De otro relato donde no hay que fiarse del que cuenta, los cuentos de Poe. Y del truco que inauguró el cine, Viaje a la Luna.
Imagen destacada: cartel litografiado de Das Cabinet des Dr. Caligari (1919), Erich Ludwig Stahl y Otto Arpke, dominio público vía Wikimedia Commons.




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