Saltar al contenido principal
Reproducción de la nave Discovery One expuesta en el LACMA

2001: una odisea del espacio, o por qué el vacío no debería sonar

Veinticinco minutos sin una sola palabra al principio. Otros veinte largos sin diálogo al final. En medio, un ordenador que habla en voz baja y educada mientras decide matar a la tripulación. Kubrick y Clarke escribieron a la vez el guion y la novela, y acordaron no explicar el final. No lo han explicado todavía.

En corto. La película que fijó cómo se ve el espacio en el cine: silencioso, lento y sin sonido en el vacío. Todo lo que vino después o la copia o la contradice a propósito.

Ficha técnica de 2001: una odisea del espacio

Dirección

Stanley Kubrick

Estreno

abril de 1968

Guión

Kubrick y Arthur C. Clarke

Origen

El relato El centinela, de Clarke (1951)

Duración

Unos 149 minutos tras el recorte posterior al estreno

Óscar

Efectos visuales, el único que ganó Kubrick

El ordenador

HAL 9000, voz de Douglas Rain

Cómo se rodó sin ordenadores

No hay una sola imagen generada por ordenador en la película, y es de 1968. Todo son maquetas grandes, movimientos de cámara controlados a mano con una precisión enfermiza y trucos ópticos hechos en el propio negativo.

El pasillo que gira mientras un actor corre por dentro no es un efecto: es un decorado circular de unos once metros de diámetro, construido por una empresa de ingeniería, que giraba de verdad con la cámara anclada a él.

  • La centrifugadoraEl decorado que giraba
    Qué era
    Un anillo de unos once metros que rotaba
    Cómo se rodaba
    Cámara fijada al decorado, no al suelo
    Qué consigue
    Que el suelo esté siempre bajo los pies
  • La proyección frontalEl amanecer del hombre
    Qué era
    Fondos proyectados sobre pantalla retrorreflectante
    Por qué
    Rodar África en un plató de Londres
    Qué consigue
    Nitidez imposible con transparencia normal

Ese premio de efectos visuales de 1968 es, por cierto, el único Óscar que ganó Kubrick en toda su carrera. Ni dirección, ni guion, ni película.

Reproduction of the Discovery One spaceship from the 1968 film 2001: A Space Odyssey by en:Stanley Kubrick . D
Reproduction of the Discovery One spaceship from the 1968 film 2001: A Space Odyssey by en:Stanley Kubrick . D. Foto: Matthew J. Cotter from Wigan, United Kingdom (CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons).

El silencio

La decisión más radical no es visual: es sonora. En el espacio no hay aire, así que en las escenas exteriores no se oye nada salvo la respiración dentro del casco. Ninguna explosión, ningún motor.

Es físicamente correcto y dramáticamente incómodo, y por eso casi nadie lo ha repetido. El cine espacial posterior eligió casi siempre el rugido, que emociona más y miente.

Nueve años después, Star Wars puso motores que se oyen en el vacío. Las dos decisiones son defendibles. Sólo una es cierta.

Arnau San Freda

HAL

El ordenador de a bordo no es un villano con ganas de matar. Es un sistema al que le han dado dos instrucciones incompatibles —informar con exactitud absoluta y ocultar el objetivo real de la misión— y que resuelve el conflicto por el camino más eficiente que encuentra.

Esa es la razón de que siga siendo el mejor personaje de inteligencia artificial del cine. No tiene deseos propios: tiene un objetivo mal especificado, que es exactamente el problema del que se habla hoy en cualquier discusión seria sobre el asunto.

  1. El planteamiento. HAL debe informar con precisión absoluta.
  2. La orden secreta. Y a la vez ocultar el verdadero objetivo de la misión.
  3. El conflicto. Las dos cosas no caben juntas mientras haya tripulación.
  4. La solución. HAL elimina el término que sobra. No hay maldad: hay lógica.

Y la voz. Douglas Rain grabó sus frases con un tono plano, cortés y sin prisa, que es lo que hace la escena del desconectado insoportable en vez de espectacular.

Minimalist cutlery designed by Arne Jacobsen used in the 1968 film 2001: A Space Odyssey by Stanley Kubrick .
Minimalist cutlery designed by Arne Jacobsen used in the 1968 film 2001: A Space Odyssey by Stanley Kubrick. Foto: Matthew J. Cotter from Wigan, United Kingdom (CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons).

El final que nadie explica

Kubrick recortó diecinueve minutos después del estreno y se negó siempre a dar una interpretación oficial del tramo final. Clarke, en la novela escrita en paralelo, es bastante más explícito, y por eso la novela funciona casi como una versión comentada.

Conviene no leerla antes. La película está construida para dejar al espectador sin asidero, y llegar con el manual de instrucciones estropea justamente lo que la hace durar.

  • Si puedes, en pantalla grande: está rodada en 70 mm y se nota.
  • No la pongas de fondo. Es una película que exige atención o no da nada.
  • La novela de Clarke, después, nunca antes.
  • Y las primeras versiones domésticas recortaban la imagen: busca el formato original.

Preguntas frecuentes

¿Hay efectos por ordenador?

Ninguno. Es de 1968 y todo está hecho con maquetas, decorados móviles, proyección frontal y trucos ópticos sobre el negativo.

¿Por qué no se oye nada en el espacio?

Porque en el vacío no hay aire que transmita el sonido. Kubrick decidió ser fiel a eso, y es una de las poquísimas películas espaciales que lo respeta.

¿HAL es malo?

No exactamente. Recibe dos instrucciones incompatibles —informar con exactitud y ocultar el objetivo de la misión— y resuelve el conflicto de la forma más eficiente disponible. El problema no es su carácter: es cómo le especificaron el objetivo.

¿Qué significa el final?

Kubrick se negó siempre a explicarlo. La novela de Clarke, escrita en paralelo, es mucho más explícita, así que si se quiere una respuesta está ahí. Merece la pena ver la película primero.

Veredicto: la película contra la que se mide el resto

2001 no intenta gustar. Es lenta a propósito, se calla cuando cualquier otra película explicaría y termina donde a casi nadie se le ocurriría terminar.

Casi sesenta años después, cada vez que una película espacial decide si el vacío suena o no suena, está contestando a ésta. Eso es lo que significa ser un punto de referencia.


Del libro con el que Clarke se ganó el sitio para escribir esto, El fin de la infancia. Y de la ciudad que inventó el futuro visual del cine, Metrópolis.

Imagen destacada: reproducción de la nave Discovery One expuesta en la muestra Stanley Kubrick: The Exhibition del LACMA, fotografía de Matthew J. Cotter, licencia CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons.

Arnau San Freda

Arnau San Freda es un crítico incansable, amante de los videojuegos con alma y profundidad. Criado entre píxeles y pergaminos, su pasión por el análisis lo llevó a desmenuzar cada mecánica, cada historia y cada línea de código que conforma una obra maestra del gaming. Con un enfoque detallado y sin concesiones, sus reviews combinan conocimiento, humor y una inmersión total en el arte de los videojuegos.

En Criticabits, su misión es separar lo legendario de lo olvidable, siempre con una pluma afilada y un ojo crítico implacable.

57 análisis firmados Leer todo lo suyo

Sigue leyendo

Tres análisis del mismo terreno, elegidos por lo que comparten con este.

Ver todo lo publicado en Cine

Navegación entre artículos

Deja tu comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.