Saltar al contenido principal
Takashi Tezuka, Shigeru Miyamoto con el pulgar en alto y Koji Kondo en un escenario, junto a una mascota de Mario

Orden de la Cultura para Miyamoto, que vuelve a repartirla

Al final del primer Zelda, el de 1986, uno de sus dos directores firma los créditos como «S. Miyahon». El otro es «Ten Ten», y la música la firma «Konchan»: Shigeru Miyamoto, Takashi Tezuka y Koji Kondo. Cuarenta años después, Japón concede al primero la Orden de la Cultura, y él vuelve a decir que no es solo suya.

El anuncio lo hizo el Gobierno japonés el viernes 23: ocho condecorados este año y, entre ellos, Miyamoto, de 73 años. Según la agencia Jiji, es el primero que sale del videojuego.

Qué es la Orden de la Cultura

Es una condecoración del Estado japonés para quien tenga «méritos especialmente destacados en el desarrollo de la cultura», según la Oficina del Gabinete. La decide el Gobierno, y este año se entrega el 3 de noviembre en el Palacio Imperial. En cuatro números:

  • 1937Año en que se creó
  • 8Condecorados en 2026
  • 73Años de Miyamoto
  • 50Años de oficio, según él

Menuda compañía: el arquitecto Toyo Ito, el compositor Shunichi Tokura, la diseñadora de iluminación Motoko Ishii y Kenso Soai, el químico al que acaban de conceder el Nobel. Según el Nikkei, es la primera vez que la orden llega a los campos de «diseño (iluminación)» y «artes mediáticas (videojuegos)».

No es el primer título que le da el Estado. En 2019 lo nombró Persona de Mérito Cultural, también el primero del sector del videojuego. Y el manga entró en la lista hace nada: el primer dibujante con la orden fue Tetsuya Chiba, en 2024.

La misma idea en 2012 y en 2026

La rueda de prensa fue el jueves 22 en la sede de Nintendo, en Kioto, y duró cerca de una hora. Miyamoto empezó diciendo que todo aquello le daba mucho apuro, y siguió así:

Lo digo siempre: no hago los juegos yo solo. Me la dan por lo que he hecho junto a mucha gente, así que la recibo en representación de todos.

Shigeru Miyamoto, Kioto, 22 de octubre de 2026, según la transcripción de Denfaminicogamer. Traducción propia

Hoy hace catorce años que recogió en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias. Al saber que se lo daban, en mayo de 2012, mandó desde Kioto una declaración que la Fundación conserva: «La labor de crear videojuegos es, en gran medida, un trabajo en equipo», y por eso quería recibir el galardón «en representación de mis amigos y compañeros».

Dice lo mismo que entonces, y yo me lo creo. En la rueda de prensa de Kioto contó que Nintendo tiene ya entre 3.000 y 4.000 personas solo en desarrollo. En 1986, en los créditos, firmaban con motes.

Fachada de piedra del Teatro Campoamor de Oviedo, con sus puertas en arco, vista desde la plaza
La fachada del Teatro Campoamor de Oviedo, donde se entregan los premios de la Fundación Princesa de Asturias. Miyamoto recogió aquí el suyo el 26 de octubre de 2012. Foto: Jl FilpoC, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Bowser, o un problema de producción

Le pidieron una anécdota de Super Mario Bros. y eligió una de diseño. Empezó por juegos que se entienden con mirarlos, como Pac-Man o Tetris, y pasó a Donkey Kong: ir del punto A al B, contó, no se entiende a simple vista, y por eso puso un gorila que huye con una chica para que fueras a rescatarla.

Según él, el mayor invento de Super Mario Bros. es que Mario no pelea con Bowser. Por partes:

  • El problema: «Hacer una pelea da mucho trabajo, y le di muchas vueltas»
  • La salida: si es un juego de correr hacia la derecha, gana quien llega al final. «Pues que no pelee y salte por encima»; detrás de Bowser está el hacha, y el puente cae con él
  • Lo que vino después: en la segunda y la tercera entrega, poco a poco, Mario pasó a pelear de verdad con Bowser

Pocas cosas me gustan más que una limitación que acaba en una idea mejor. Cuando analicé Super Mario Bros. hablé del primer nivel y de la cámara que no vuelve; del final no dije nada, y resulta que ahí estaba la mejor historia.

El jurado de Oviedo escribió en su acta que Miyamoto «se caracteriza por excluir de sus creaciones la violencia». En el castillo de Bowser, por lo menos, la paz tuvo también algo de trabajo ahorrado. Lo digo con cariño.

Crear y rellenar: lo que dijo de la IA

A la pregunta sobre la inteligencia artificial generativa contestó con historia de su profesión: la rotulación a mano que se aprendía en la escuela, la máquina de escribir, el procesador de textos. Cuando las herramientas se quedaron con la parte técnica, vino a decir, salió a la vista quién sabía diseñar de verdad. Y luego separó dos cosas:

Siempre separamos «crear» de «hacer la faena». Para crear algo, primero se monta la estructura grande; rellenar los huecos y dejarlo bonito es la faena. Lo malo es que la faena es divertida: da muchísima satisfacción, la de estar creando. Lo que da miedo es uno mismo, contento con esa faena y creyendo, equivocado, que le ha salido algo bastante bueno.

Shigeru Miyamoto, según la transcripción de Denfaminicogamer. Traducción propia

Por eso, cuanto más faena de esa haga la IA, más ocasión habrá de pensar en serio qué es crear, y eso le parece muy bien. De momento, cree que «todavía nos quedan muchas cosas que podemos hacer».

A los que empiezan les pidió que no partan de mejorar el juego que les gusta: lo que a uno le parece divertido tiene que haberlo hecho él.

Disco amarillo de la Famicom Disk System con la etiqueta de The Legend of Zelda en japonés, cara A, de 1986
El disco amarillo de The Legend of Zelda para la Famicom Disk System, de 1986. En sus créditos, Miyamoto firma como «S. Miyahon», leyendo «hon» el carácter 本 de su apellido. Foto: Poirier273 (Wikipedia en inglés), CC BY 2.5, vía Wikimedia Commons.

Yokoi, Yamauchi y un error mío

Al final le preguntaron quién le había marcado, y de la casa nombró a dos. Gunpei Yokoi, que pensaba a fondo cómo hacer divertido lo que tenía delante; algo de eso contamos con la Game & Watch. Y Hiroshi Yamauchi, el presidente que, según Miyamoto, les decía algo así como: «Sois flojos peleando; en vez de pelear, haced algo propio».

Aquí me toca corregirme. En julio de 2025 escribí, en la historia de la Game Boy, que la consola nació en un laboratorio de Nintendo donde trabajaban Miyamoto y su equipo. Me equivoqué. La diseñó la división R&D1 de Nintendo, con Yokoi y Satoru Okada al frente, según la Wikipedia en inglés. Ese cacharro es de ellos.

Las distinciones, por orden

La Orden llega al final de una lista larga. Estas son las grandes, con las fechas de la Wikipedia en inglés, de la Fundación Princesa de Asturias y de la prensa japonesa:

  1. 1998Primer nombre del Salón de la Fama de la Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas, en Estados Unidos.
  2. 2006Francia lo hace caballero de la Orden de las Artes y las Letras.
  3. 2010La academia británica BAFTA lo nombra miembro de honor, el 19 de marzo.
  4. 2012Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades: fallo el 23 de mayo, entrega en Oviedo el 26 de octubre.
  5. 2019Japón lo nombra Persona de Mérito Cultural, el primero del videojuego.
  6. 2026Orden de la Cultura: anuncio el 23 de octubre, entrega el 3 de noviembre.

Oviedo se adelantó siete años al título de 2019 y catorce a esta medalla. No digo que Japón llegara tarde: la Agencia de Asuntos Culturales ya lo premió en 2009, en su festival de artes mediáticas. Pero aquello era un premio, y esto es una condecoración que decide el Gobierno.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo y dónde se la entregan?

El 3 de noviembre, que en Japón es el Día de la Cultura, en el Palacio Imperial de Tokio. Los nombrados Personas de Mérito Cultural este año tienen su acto al día siguiente, en un hotel de Tokio, según el Nikkei.

¿Por qué está en la lista un premio Nobel?

Porque es costumbre, según Jiji: a quien le conceden el Nobel le dan la Orden de la Cultura ese mismo año. Este año es Kenso Soai, de la Universidad de Ciencias de Tokio, Nobel de Química.

¿Dónde se puede leer la rueda de prensa entera?

En japonés, en la transcripción de Denfaminicogamer, en tres páginas, y en la crónica de 4Gamer. Las citas de la rueda de prensa salen de ahí, traducidas por mí.

Veredicto: merecida, y bien repartida

La medalla está bien dada: Super Mario Bros., Zelda y medio siglo probando cosas, de Donkey Kong a una guía de museo que, según contó en Kioto, nació en una DS y acabó en el Louvre. Y la frase con la que la recibe es la buena: es verdad, y ya la dijo, con otras palabras, en 2012.

Si quieres celebrarlo, juega al primer Zelda hasta el final y espera a los créditos. Salen S. Miyahon, Ten Ten y Konchan. Al primero le entregan la medalla el 3 de noviembre; los otros dos están a su lado en la foto de arriba.


Cómo enseña a jugar el primer nivel de Mario lo conté en el análisis de Super Mario Bros., y el mundo que no te dice por dónde ir, en The Legend of Zelda.

Imagen destacada: Takashi Tezuka, Shigeru Miyamoto y Koji Kondo en la fiesta de los treinta años de Super Mario Bros., en Shibuya (Tokio), el 13 de septiembre de 2015, de Nico Hofmann, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

David Abellán

Cofundador de Intervolutions, donde se ocupa de arquitectura de software, desarrollo e infraestructura. Su formación es BS in Computer Information Systems. En Crítica Bits firma sobre videojuegos, literatura y cine.

105 análisis firmados Leer todo lo suyo

Sigue leyendo

Tres análisis del mismo terreno, elegidos por lo que comparten con este.

  1. Videojuegos

    Pokémon Unite cierra: la biblioteca es para todos; las gemas, no

    También sobre Industria y Japón

  2. Videojuegos

    La crisis del videojuego de 1983, vuelta del revés

    También sobre Industria y Nintendo

  3. Videojuegos

    El emulador Azahar planta a Anbernic: código libre, soporte no

    También sobre Industria y Nintendo

Ver todo lo publicado en Videojuegos

Navegación entre artículos

Ahora
te toca.

Una opinión, una réplica, otra forma de verlo. La conversación empieza contigo.

La primera palabra está libre

Entra en la conversación.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.