La pasta térmica es la capa más fina y más discutida de cualquier montaje. Medio internet dice que hay que poner un guisante, el otro medio que una línea, y hay quien la extiende con una tarjeta como si untara mantequilla. La discusión lleva veinte años y esconde una verdad incómoda: casi todos los métodos funcionan, y el que la lía es otro.
En corto. Sirve para tapar los huecos microscópicos entre el procesador y el disipador, no para hacer de capa conductora. Por eso cuanta menos, mejor, siempre que no quede ningún hueco. Y por eso el error caro es poner de más, no de menos.
Qué es esto. Una explicación, no un análisis con nota. No tengo banco de pruebas para medir esto, así que no hay cifras propias ni puntuación: cada dato lleva su origen al lado. El manual de la casa lo prefiere así antes que inventar un 8,5 para rellenar una rúbrica.
Ficha técnica de la pasta térmica
Para qué sirve
Rellenar los huecos microscópicos entre dos superficies
Por qué hace falta
El metal contra metal deja aire, y el aire aísla
Grosor ideal
El mínimo que no deje huecos
Tipos
Cerámica, metálica y de metal líquido
Metálica y conductora
Cuidado: puede cortocircuitar si se derrama
Cuándo cambiarla
Cuando se levante el disipador, y si suben las temperaturas
Métodos habituales
Guisante, línea, cruz y extendido
Para qué sirve de verdad
La base del disipador y la tapa del procesador parecen lisas y no lo son. A escala microscópica las dos son un paisaje de crestas y valles, y cuando las juntas sólo se tocan en las crestas. El resto son bolsas de aire.
Y el aire es un aislante excelente, que es justo lo contrario de lo que quieres ahí. La pasta térmica rellena esas bolsas con algo que conduce el calor mejor que el aire, aunque bastante peor que el metal.
La consecuencia que casi nadie saca. Si la pasta conduce peor que el metal, entonces cuanta menos haya, mejor: lo ideal sería metal contra metal sin nada en medio. La pasta no está para ayudar, está para tapar los huecos que no puedes evitar. Ésa es toda la teoría.
De ahí sale la única regla que importa: la capa más fina que no deje ningún hueco. Ni una gota más.
Los métodos, y por qué da casi igual
El guisante en el centro, la línea, la cruz, los cinco puntos, el extendido con tarjeta. Cada método tiene sus defensores y sus vídeos.
La realidad es que la presión del disipador extiende la pasta, y con cualquiera de esos métodos la extiende bien en un procesador de tamaño normal. Las diferencias medidas entre métodos suelen quedar en un grado o dos, que está dentro del ruido de cualquier medición casera.
- Poner de menos. Quedan huecos sin cubrir y ahí sí sube la temperatura. Es un error real.
- El método que sea. Guisante, línea o cruz: la presión del disipador lo reparte igual.
- Poner de más. Rebosa por los lados. En una pasta normal es sólo suciedad.
- Poner de más con pasta conductora. Aquí sí hay problema: si toca donde no debe, hace puente.
El fabricante dice que su método es el correcto. El fabricante vende jeringas y le conviene que las vacíes rápido.
Cuándo cambiarla
La respuesta corta: cuando levantes el disipador por cualquier motivo, siempre. Una vez rota la capa, no vuelve a asentar igual y hay que limpiar y poner nueva.
La respuesta larga tiene que ver con el efecto de bombeo. Con los ciclos de calentar y enfriar, la pasta se va desplazando hacia los bordes y deja el centro seco. Eso tarda años en notarse y cuando se nota es porque las temperaturas han subido varios grados sin que hayas tocado nada.
- Siempre que levantes el disipador, aunque sea un segundo.
- Si las temperaturas suben varios grados sin causa aparente.
- En un equipo de cinco años o más que nunca se ha abierto.
- No por calendario: no hace falta cambiarla cada año porque sí.
- Y limpia las dos superficies antes, con alcohol isopropílico.
Metálica y metal líquido
Las pastas de metal líquido conducen el calor bastante mejor que las cerámicas normales, y ahí acaban las buenas noticias.
Son eléctricamente conductoras, así que una gota donde no toca hace un puente. Atacan el aluminio, así que no valen con disipadores de base de aluminio. Y con el tiempo pueden manchar el cobre de manera permanente.
Pasta normal
- Aislante: si rebosa, es sólo suciedad.
- Vale con cualquier disipador.
- Dura años sin tocarla.
- La diferencia con la mejor son pocos grados.
Metal líquido
- Conductora: una gota fuera hace puente.
- Incompatible con bases de aluminio.
- Mancha el cobre de forma permanente.
- Gana unos grados, y sólo si el resto está bien.
Mi postura es la aburrida de siempre: metal líquido sólo si sabes exactamente lo que haces y el equipo no se va a mover. Para todo lo demás, una cerámica decente y a otra cosa.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta pasta hay que poner?
La capa más fina que no deje huecos. La pasta conduce el calor peor que el metal, así que no está ahí para ayudar sino para tapar las bolsas de aire entre las dos superficies. Menos es mejor, mientras cubra.
¿Qué método es el mejor?
Cualquiera de los habituales funciona en un procesador de tamaño normal, porque la presión del disipador reparte la pasta. Las diferencias medidas entre métodos son de un grado o dos, dentro del margen de error de una medición casera.
¿Cada cuánto hay que cambiarla?
Siempre que se levante el disipador, y si las temperaturas suben varios grados sin causa aparente. No hace falta hacerlo por calendario: una pasta decente aguanta años sin que nadie la toque.
¿Merece la pena el metal líquido?
Sólo si sabes lo que haces. Conduce mejor, pero es eléctricamente conductor —una gota fuera hace puente—, ataca el aluminio y mancha el cobre. Para la mayoría de montajes, una cerámica buena da casi lo mismo sin ningún riesgo.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- Resuelve un problema físico real por muy poco dinero.
- Cualquier método razonable de aplicación funciona.
- Una pasta decente dura años sin mantenimiento.
- Es de las piezas más baratas del montaje.
Lo que no
- Rodeada de mitos que hacen perder el tiempo.
- El efecto de bombeo la degrada con los años y no avisa.
- Las conductoras pueden cortocircuitar si rebosan.
- Obliga a limpiar bien las dos superficies antes.
Veredicto: menos discusión y capa más fina
La pasta térmica es el componente sobre el que más se discute y el que menos margen tiene para lucirse. Su trabajo es tapar huecos, y cuanto menos haya de ella, mejor hace ese trabajo.
Elige una cerámica decente, pon la cantidad justa con el método que te resulte cómodo y dedica el tiempo que ibas a gastar en vídeos comparativos a mejorar el flujo de aire de la caja, que ahí sí hay grados de verdad esperándote.
Tapa huecos; no es una capa conductora
De lo que va encima de esa pasta, la refrigeración líquida MSI MAG CoreLiquid.
Imagen destacada: «Thermal Grizzly Kryonaut», de Jacek Halicki, licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.




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