En agosto de 1993, una tira de Doonesbury puso a un personaje escribiendo «Catching on?» en un Apple Newton y al aparato traduciéndolo como «Egg freckles». La broma duró una semana en los periódicos y treinta años en la memoria colectiva. Apple había inventado el ordenador de bolsillo con reconocimiento de escritura, y lo primero que consiguió fue que se rieran de él.
En corto. El bisabuelo del iPhone y del iPad, quince años antes de tiempo. Tenía razón en casi todo menos en lo único que prometía en el anuncio, y por eso se hundió. Apple lo canceló en 1998 y luego construyó su imperio con la misma idea.
Ficha técnica del Apple Newton MessagePad
Lanzamiento
Agosto de 1993
Fabricante
Apple
Promesa principal
Reconocimiento de escritura a mano
Precio de salida
699 dólares
El golpe
Una tira de Doonesbury, agosto de 1993
Cancelación
27 de febrero de 1998
Quien lo canceló
Steve Jobs, recién vuelto a la empresa
Qué era
Un ordenador que cabía en una mano, sin teclado, con una pantalla táctil y un lápiz. Escribías encima con tu letra normal y el aparato lo convertía en texto.
Dicho en 2025 suena a cualquier tableta. Dicho en 1993, cuando un portátil pesaba tres kilos y llevaba disquetera, era un salto tan grande que costaba explicar para qué servía.
- 1993Año de salida
- 699Dólares de precio
- 0Teclados
- 1998Año de su cancelación
Y no era sólo la pantalla: traía agenda, notas, contactos y la idea de que todo eso se sincronizara con tu ordenador de mesa. La lista completa de lo que hoy hace un teléfono.
El problema, y no era el que se cuenta
La leyenda dice que el Newton no entendía la letra de nadie. La realidad es un poco más incómoda: el reconocimiento de las primeras versiones era malo de verdad, y las posteriores mejoraron muchísimo.
Para cuando el reconocimiento funcionaba bien —gracias al trabajo de un equipo dirigido por Larry Yaeger—, la broma de Doonesbury llevaba años circulando y la reputación ya estaba hecha. Nadie volvió a mirar el producto.
Catching On? -> Egg Freckles Guru Meditation #0000000D.HANDWRITING
Una tira de prensa de agosto de 1993 resumió el producto mejor que cualquier campaña de Apple, y ya no hubo manera de despegarse de ella. Lo arreglaron después; no sirvió de nada.
Ésa es la lección de verdad y no envejece: un producto que promete una sola cosa y falla en ella no se recupera arreglándola tarde. La primera impresión no se parchea.
Por qué importó
Porque acertó en el planteamiento entero. Un aparato personal, de bolsillo, siempre encendido, con pantalla táctil, sin teclado, pensado para consultar y anotar más que para producir.
Eso es literalmente el guion del iPhone, catorce años antes. La palabra «PDA» la popularizó Apple con este trasto, y el mercado que abrió lo acabaron ocupando Palm primero y los teléfonos después.
Lo que el Newton acertó
- Pantalla táctil y lápiz, sin teclado.
- Sincronización con el ordenador de mesa.
- Agenda, notas y contactos en el bolsillo.
- Encendido al instante, sin arrancar nada.
Lo que le faltó
- Que su función estrella funcionara al salir.
- Un precio que no fuera de capricho.
- Pantalla y batería a la altura de la idea.
- Y una empresa que no estuviera en crisis.
Legado
Steve Jobs lo canceló el 27 de febrero de 1998, recién vuelto a Apple y en plena poda. El argumento oficial fue concentrar recursos en el Macintosh; el argumento real probablemente incluía que el Newton era el proyecto favorito de la dirección anterior.
Nueve años después presentó el iPhone, que es el Newton con las piezas que en 1993 no existían: pantalla decente, batería decente y una red móvil que justifica llevarlo encima.
Apple mató el Newton y luego levantó su imperio con la misma idea. No estaba equivocada la idea: estaba equivocado el año.
Thalvas Von Wierhem
Ni de coña se puede decir que fuera un mal producto. Fue un producto imposible, que es otra cosa.
Preguntas frecuentes
¿De verdad no entendía la letra?
Las primeras versiones, bastante mal. Las posteriores mejoraron muchísimo gracias al trabajo de un equipo dirigido por Larry Yaeger, pero para entonces la broma de Doonesbury ya había fijado la reputación del producto y nadie volvió a mirarlo.
¿Qué era lo de «Egg freckles»?
Un chiste de la tira de prensa Doonesbury, de agosto de 1993: el personaje escribe «Catching on?» y el Newton lo traduce como «Egg freckles». Se convirtió en la forma abreviada de referirse al problema de reconocimiento del aparato.
¿Por qué lo canceló Apple?
Steve Jobs anunció el final el 27 de febrero de 1998, recién regresado a la empresa y en plena reducción de líneas. La razón oficial fue concentrar recursos en el sistema del Macintosh; el producto además venía de la etapa directiva anterior.
¿Es el antecedente del iPhone?
En planteamiento, sí: aparato personal de bolsillo, pantalla táctil, sin teclado, pensado para consultar y anotar. Lo que le faltaba en 1993 era todo lo demás —pantalla, batería y una red móvil— que en 2007 ya existía.
Veredicto: tenía razón catorce años antes de tiempo
El Newton no falló por estar mal pensado. Falló por prometer en el anuncio justo lo único que todavía no sabía hacer, y por hacerlo en un año en el que las piezas necesarias no existían a un precio razonable.
Es el caso de estudio perfecto de una idea correcta en el momento equivocado, y merece bastante más respeto del que le da la anécdota del chiste. Aunque el chiste, hay que reconocerlo, era buenísimo.
Un producto imposible, no un mal producto
De otro aparato que cambió lo que se podía llevar encima, la Polaroid SX-70.
Imagen destacada: «Apple Newton MessagePad (1993), Computer History Museum», de Michael Hicks, licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.




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