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Una Game Boy gris junto al cartucho de Tetris

Tetris en Game Boy: el juego más eficiente jamás escrito

El cartucho gris que venía dentro de la caja de la Game Boy no era un regalo: era el argumento de venta. Nintendo podía haber metido cualquier cosa con fontaneros y metió un rompecabezas soviético sin personajes, sin final y sin color. Fue la decisión comercial más lista de la década, y cualquiera que viajara en autobús entre 1990 y 1995 puede confirmarlo.

En corto. Siete piezas, un pozo y ninguna historia. La versión de Game Boy es la definitiva por una razón poco romántica: la pantalla monocroma obliga a distinguir las piezas por forma, no por color, y eso limpia el juego. Sigue siendo perfecto.

Ficha técnica de Tetris (Game Boy)

Versión analizada

Game Boy, 1989

Original

1984, Alexéi Páyitnov

Editora

Nintendo

Piezas

Siete, los tetrominós

Dos jugadores

Sí, por cable de enlace

Música principal

Korobeiniki, tema popular ruso

Final

No hay

Qué es

Caen piezas de cuatro cuadrados en todas las combinaciones posibles, que son siete. Las giras, las colocas, y cuando completas una línea horizontal esa línea desaparece y todo lo de arriba baja. Si el montón llega al techo, se acabó.

Eso es todo. No hay más reglas, no hay objetos, no hay jefes y no hay meta: sólo un contador que sube y una velocidad que también. Es probablemente el conjunto de reglas más eficiente que se ha escrito para un videojuego.

  • 7Piezas distintas
  • 1984Año del original
  • 1989La versión de Game Boy
  • 0Finales

Payitnov lo programó en 1984 en el centro de cálculo de la Academia de Ciencias soviética, y durante años no vio un rublo de lo que generaba. Los derechos no volvieron a sus manos hasta 1996; para entonces el juego llevaba una década siendo un fenómeno mundial firmado por otros.

Por qué la versión de Game Boy es la buena

Hay decenas de conversiones de Tetris y varias son técnicamente superiores a ésta: más colores, más efectos, más modos. Y aun así la de Game Boy es la que todo el mundo recuerda, y no sólo por nostalgia.

La pantalla es monocroma. Eso, que suena a limitación, obliga a que las siete piezas se distingan por su forma y no por su color, y elimina de un plumazo el error más tonto del juego: colocar mal por confundir dos piezas parecidas de distinto tono.

Lo que gana en Game Boy

  • Las piezas se leen por forma, no por color.
  • Pantalla pequeña: el pozo entero cabe de un vistazo.
  • Va contigo a todas partes.
  • Dos jugadores con un cable y dos consolas.

Lo que pierde

  • Sin color, sin efectos y sin fondos.
  • La pantalla sin retroiluminación pide luz de verdad.
  • A velocidad alta, el arrastre del LCD emborrona la pieza.
  • No hay modos: está el juego y poco más.

Y está el segundo jugador. Dos consolas, un cable, y las líneas que tú haces le caen al otro en el pozo. Ahí Tetris deja de ser un solitario y se convierte en otra cosa bastante más cruel.

La música

El tema que todo el mundo tararea se llama Korobeiniki y es una canción popular rusa del siglo XIX, no una composición original. Nintendo la eligió, la arregló para el chip de sonido de la consola y la convirtió, sin pretenderlo, en una de las melodías más reconocibles del planeta.

Hay tres temas para elegir, y la elección importa más de lo que parece: el ritmo de la música marca el ritmo con el que colocas. Quien juegue en silencio está jugando peor, y no es una exageración de aficionado.

Una canción popular rusa del XIX, un chip de sonido de cuatro canales y un autobús escolar. Con eso se hizo un himno.

Arnau San Freda

Cómo jugarlo hoy

Hay Tetris en todas partes y la mayoría son buenos, porque las reglas son a prueba de balas. Lo que cambia entre versiones es el detalle fino: cuánto tiempo tienes para recolocar una pieza cuando ya ha tocado suelo, y si hay o no una pieza de reserva.

Esos dos detalles convierten el mismo juego en dos juegos distintos. Las versiones modernas son más permisivas y permiten cadenas larguísimas; la de Game Boy es más seca y castiga antes.

  • Si quieres el original, búscalo en una consola con pantalla pequeña.
  • Si quieres competir, cualquier versión moderna con reserva de pieza.
  • Pon la música. En serio.
  • No llenes el pozo por la izquierda: deja el hueco de la pieza larga.
  • Y no persigas el final, porque no lo hay.

Anar per feina: es de los poquísimos juegos que no necesitan que nadie te explique nada.

Preguntas frecuentes

¿Quién inventó Tetris?

Alexéi Páyitnov, en 1984, en el centro de cálculo de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. El juego se difundió por Europa y acabó en un enredo de licencias que le mantuvo sin cobrar derechos hasta que éstos volvieron a sus manos en 1996.

¿Por qué la versión de Game Boy es tan recordada?

Porque venía con la consola en América y en Europa, así que la tuvo todo el mundo. Y porque la pantalla monocroma obliga a distinguir las piezas por forma, lo que elimina una fuente de error que sí existe en las versiones en color.

¿Se podía jugar contra otra persona?

Sí, con el cable de enlace y dos consolas. Las líneas que completas se le añaden al rival por debajo del pozo. Es el modo que convirtió Tetris en algo que se juega contra alguien y no sólo contra la gravedad.

¿Qué es la música que suena?

Korobeiniki, una canción popular rusa del siglo XIX, arreglada para el chip de sonido de la consola. No es una composición original escrita para el juego, aunque hoy casi nadie la asocia con otra cosa.

Lo bueno y lo malo

Lo que nos gustó

  • Siete piezas y ni una regla de sobra.
  • La pantalla monocroma limpia la lectura del pozo.
  • Dos jugadores por cable: cruel y estupendo.
  • Se aprende en un minuto y no se domina nunca.

Lo que no

  • Sin retroiluminación, pide una lámpara.
  • El arrastre del LCD emborrona a velocidad alta.
  • Sin pieza de reserva, castiga más que las versiones modernas.
  • Cero variedad: es esto o nada.

Veredicto: el juego más eficiente jamás escrito

No hay una sola pieza de Tetris que sobre, y no hay ninguna que falte. Eso, que suena a elogio fácil, es rarísimo: casi todos los juegos tienen algo de más, una mecánica que alguien defendió en una reunión y que nadie usa.

La versión de Game Boy le quitó lo único que todavía le sobraba, que era el color, y se quedó con la forma pura. Treinta y seis años después sigue siendo el mejor argumento que existe para no diseñar de más.

Siete piezas. Ni una de sobra

De la máquina que lo llevó encima, la historia de la Game Boy. Y si lo tuyo son los ochenta de teclas y cinta, el ZX Spectrum.


Imagen destacada: «Game Boy and Tetris», de la Sammlung der Medien und Wissenschaft, licencia CC BY 4.0 vía Wikimedia Commons.

Arnau San Freda

Arnau San Freda es un crítico incansable, amante de los videojuegos con alma y profundidad. Criado entre píxeles y pergaminos, su pasión por el análisis lo llevó a desmenuzar cada mecánica, cada historia y cada línea de código que conforma una obra maestra del gaming. Con un enfoque detallado y sin concesiones, sus reviews combinan conocimiento, humor y una inmersión total en el arte de los videojuegos.

En Criticabits, su misión es separar lo legendario de lo olvidable, siempre con una pluma afilada y un ojo crítico implacable.

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