Entre el procesador y el disipador hay dos superficies metálicas que parecen planas y no lo son. La pasta térmica existe para rellenar los huecos microscópicos que quedan entre ellas, y de lo bien o mal que estén hechas esas dos superficies depende buena parte de la temperatura final.
En corto. La base del disipador importa más que el número de tubos. Hay tres acabados distintos, con ventajas reales, y uno de ellos —el contacto directo— deja surcos que hay que rellenar con más pasta de la habitual.
Qué es esto. Una explicación, no un análisis con nota. No tengo banco de pruebas para medir esto, así que no hay cifras propias ni puntuación: cada dato lleva su origen al lado. El manual de la casa lo prefiere así antes que inventar un 8,5 para rellenar una rúbrica.
Ficha técnica de la base de un disipador
Qué hace
Recoger el calor del procesador y pasarlo a los tubos
Acabado pulido
Superficie lisa de cobre o níquel
Contacto directo
Los propios tubos tocan el procesador
Cámara de vapor
Una cámara plana en lugar de tubos en la base
Convexidad
Algunos modelos son ligeramente convexos a propósito
Por qué hace falta pasta
Ninguna superficie es plana a escala microscópica
Error frecuente
Poca pasta en bases de contacto directo
Los tres acabados
El clásico es una base de cobre o níquel mecanizada y pulida, con los tubos embebidos por dentro. Es el más tolerante con el montaje y el que mejor reparte el calor lateralmente.
El de contacto directo expone los propios tubos, que tocan el procesador. Ahorra una capa de material y en teoría conduce mejor, pero deja surcos entre tubo y tubo que hay que rellenar de pasta.
- Base pulidaClásica
- Ventaja
- Reparte el calor lateralmente
- Tolerancia
- Muy buena con el montaje
- Pasta
- La cantidad habitual
- Contacto directoTubos expuestos
- Ventaja
- Una capa de material menos
- Pega
- Surcos entre tubos
- Pasta
- Más de la habitual, para rellenarlos
El tercero es la cámara de vapor: una cámara plana y sellada en lugar de tubos en la base. Reparte el calor mejor que ninguna de las otras dos y es la solución habitual en gráficas de gama alta.

Por qué algunas bases son convexas
Los zócalos modernos aprietan el procesador de forma que su tapa metálica se curva ligeramente. Algunos fabricantes de disipadores mecanizan la base con una convexidad mínima para compensar exactamente esa curvatura.
Eso significa que una base perfectamente plana no siempre es la mejor, y que comparar acabados sin tener en cuenta el zócalo de destino lleva a conclusiones equivocadas.
Lo que no hay que hacer. Pulir la base de un disipador a mano buscando una superficie perfecta. Si el fabricante la ha hecho ligeramente convexa a propósito, aplanarla empeora el contacto. Y una base rayada conduce peor que una de fábrica con marcas de mecanizado.
La presión de montaje
El sistema de sujeción es tan importante como el acabado. Una presión insuficiente deja una capa de pasta demasiado gruesa; una excesiva no mejora nada y puede deformar la placa.
Los sistemas con tornillos y muelles calibrados resuelven el problema: se aprietan hasta el tope y el muelle limita la fuerza. Los de clip de plástico son más cómodos y bastante menos consistentes.
- Poca presión. Capa de pasta gruesa y temperaturas altas.
- Presión correcta. Capa finísima, sólo rellenando huecos.
- Demasiada. No mejora, y puede deformar la placa.
- La solución. Tornillos con muelle, apretados hasta el tope.

Cuánta pasta y cómo
La función de la pasta es rellenar imperfecciones, no separar las dos superficies. La capa ideal es la más fina posible que cubra todo el contacto.
Sobre una base pulida, un punto central del tamaño de un guisante basta: la presión la extiende. Sobre una base de contacto directo hace falta más, y conviene extenderla para asegurarse de rellenar los surcos entre tubos.
- Base pulida: un punto central y dejar que la presión lo extienda.
- Contacto directo: extender, y rellenar los surcos entre tubos.
- Aprieta los tornillos en cruz y hasta el tope.
- Y no pulas la base: puede ser convexa a propósito.
Preguntas frecuentes
¿Qué acabado de base es mejor?
Depende. La base pulida reparte mejor el calor lateralmente y tolera mejor el montaje; el contacto directo ahorra una capa de material pero deja surcos que hay que rellenar con más pasta.
¿Por qué algunas bases no son planas?
Porque los zócalos modernos curvan ligeramente la tapa del procesador al apretar, y algunos fabricantes compensan esa curvatura con una convexidad mínima y deliberada.
¿Cuánta pasta hay que poner?
La capa más fina que cubra todo el contacto. Sobre base pulida, un punto central basta. Sobre contacto directo hace falta más, para rellenar los surcos entre tubos.
¿Conviene pulir la base a mano?
No. Si el fabricante la hizo convexa a propósito, aplanarla empeora el contacto, y una superficie rayada conduce peor que una de fábrica.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- Es el punto donde más temperatura se gana o se pierde.
- Los sistemas de tornillo con muelle eliminan el error humano.
- La cámara de vapor reparte mejor que cualquier otra solución.
Lo que no
- Las bases de contacto directo exigen más cuidado con la pasta.
- Los clips de plástico dan presiones inconsistentes.
- El acabado bueno encarece el disipador de forma apreciable.
Veredicto: el milímetro que decide diez grados
Se discute mucho sobre pasta térmica y bastante poco sobre la superficie a la que se aplica, que es donde está la mitad del problema.
Un disipador mediano bien montado sobre una base decente gana a uno enorme mal apretado. Y eso no cuesta dinero: cuesta apretar en cruz y hasta el tope.
De lo que se pone entre esas dos superficies y de cuánto hace falta, la pasta térmica.
Imagen destacada: base pulida de un disipador Noctua NH-D15, fotografía de Kaleb Kloppe, licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.




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