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Parte trasera de un móvil Motorola con el sensor de huella circular

El lector de huella: bien resuelto donde importa

El lector de huella del móvil no guarda tu huella. Guarda un resumen matemático del que no se puede reconstruir el dibujo original, cifrado y en una zona del procesador a la que el sistema operativo no puede asomarse. Eso está bien resuelto. Lo que cambia entre un móvil y otro, y bastante, es cómo se lee el dedo antes de llegar ahí.

En corto. Hay dos tecnologías. La óptica hace una foto del dibujo con la luz de la pantalla; la ultrasónica manda un pulso de sonido y mide el relieve. La segunda funciona con el dedo mojado y es más difícil de engañar. La primera es más barata.

Qué es esto. Una explicación, no un análisis con nota. No tengo banco de pruebas para medir esto, así que no hay cifras propias ni puntuación: cada dato lleva su origen al lado.

Ficha técnica del lector de huella

Qué se guarda

Un resumen matemático, no la imagen

Dónde

En una zona aislada del procesador

Óptico

Fotografía el dibujo con luz

Ultrasónico

Mide el relieve con un pulso de sonido

Con el dedo mojado

El óptico falla; el ultrasónico aguanta

Con protector de pantalla

El ultrasónico es más sensible al grosor

Lo más seguro sigue siendo

El código largo

Qué se guarda y qué no

Conviene empezar por aquí porque es la duda que tiene todo el mundo y la respuesta es tranquilizadora.

El sensor lee el dedo, extrae unos puntos característicos y genera con ellos un resumen matemático. Ese resumen se cifra y se guarda en una zona del procesador separada del resto, a la que ni el sistema operativo ni las aplicaciones tienen acceso directo.

Qué significa eso en la práctica. Ni tu huella ni una imagen de ella salen del teléfono, y del resumen guardado no se puede reconstruir el dibujo original. Cuando una aplicación te pide la huella, lo que recibe del sistema es un sí o un no, nunca el dato.

Eso es común a todos los móviles modernos. La diferencia entre modelos no está en cómo se guarda, sino en cómo se lee.

Parte trasera del móvil ONE A2001
Parte trasera del móvil ONE A2001. Foto: JuneAugust (CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons).

Óptico contra ultrasónico

El óptico ilumina el dedo con la propia pantalla y hace una fotografía del dibujo. Es bidimensional: ve claros y oscuros.

El ultrasónico manda un pulso de sonido de alta frecuencia, escucha el eco y reconstruye el relieve. Es tridimensional: ve crestas y valles, incluso a través de una capa fina de agua o grasa.

Óptico

  • Hace una foto en dos dimensiones.
  • Con el dedo mojado, falla.
  • Ilumina la pantalla: de noche deslumbra.
  • Más barato, y es el más común.

Ultrasónico

  • Mide el relieve en tres dimensiones.
  • Aguanta el dedo húmedo o con crema.
  • No necesita iluminar nada.
  • Más caro y más sensible al grosor del protector.

En seguridad, el ultrasónico es más difícil de engañar precisamente porque una fotocopia de una huella no tiene relieve. Contra un intento casero, los dos cumplen; contra alguien que se lo proponga en serio, el ultrasónico da más guerra.

Por qué a veces deja de reconocerte

Es la queja más frecuente y casi siempre tiene la misma causa: el dedo cambia y el registro no.

La piel se seca en invierno, se arruga en la piscina, se corta cocinando. El resumen guardado sigue siendo el del día que lo registraste, con la piel que tenías entonces.

  • Registra el mismo dedo dos veces, en dos posiciones distintas.
  • Registra también el pulgar de la otra mano, para cuando lleves algo encima.
  • Si en invierno falla más, vuelve a registrarlo en invierno.
  • Limpia la zona del sensor: la grasa acumulada es media causa.
  • Si pones protector de pantalla, avisa al móvil o vuelve a registrar.

Lo del protector es importante en los ultrasónicos: un cristal templado grueso puede degradar la lectura lo suficiente para que falle una de cada tres veces.

Parte trasera de un Samsung Galaxy S20+ 5G
Parte trasera de un Samsung Galaxy S20+ 5G. Foto: Kskhh (CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons).

Cuándo no basta la huella

La huella es una comodidad, no la seguridad de fondo. La seguridad de fondo sigue siendo el código, y hay situaciones donde el móvil lo pide obligatoriamente.

Después de reiniciar, tras varias horas sin desbloquear, al cambiar ajustes sensibles. No es un capricho: la huella la puedes dejar en un vaso, y el código no.

La huella la vas dejando todo el día en todo lo que tocas. El código solo está en tu cabeza. No son lo mismo ni deberían protegerte de lo mismo.

Por eso conviene que el código sea largo y no de cuatro cifras, aunque casi nunca lo escribas: es el que de verdad sostiene todo lo demás.

Preguntas frecuentes

¿Se guarda mi huella en algún sitio?

No como imagen. Se guarda un resumen matemático del que no se puede reconstruir el dibujo, cifrado y en una zona aislada del procesador. Las aplicaciones solo reciben un sí o un no, nunca el dato.

¿Cuál es mejor, óptico o ultrasónico?

El ultrasónico funciona con el dedo húmedo y es más difícil de engañar porque mide relieve en vez de hacer una foto. El óptico es más barato y más común, y para el uso normal cumple perfectamente.

¿Por qué falla más en invierno?

Porque la piel seca cambia el dibujo lo suficiente para que el resumen guardado no cuadre. La solución práctica es registrar el mismo dedo otra vez en esa época, o registrarlo dos veces en posiciones distintas.

¿Afecta el protector de pantalla?

A los ultrasónicos, bastante: un cristal templado grueso degrada la lectura. Muchos móviles permiten avisar de que se ha puesto uno; si no, conviene volver a registrar la huella con el protector ya colocado.

Lo bueno y lo malo

Lo que nos gustó

  • El dato nunca sale del teléfono ni se guarda como imagen.
  • Desbloqueo instantáneo y cómodo decenas de veces al día.
  • El ultrasónico funciona con el dedo mojado.
  • El sistema sigue exigiendo código cuando de verdad importa.

Lo que no

  • El óptico falla con el dedo húmedo o muy seco.
  • El protector de pantalla puede estropear la lectura.
  • La piel cambia y el registro no.
  • Una huella se deja en todo lo que tocas; un código, no.

Veredicto: bien resuelto donde importa, mejorable donde se toca

La parte delicada —dónde y cómo se guarda el dato— está resuelta de una manera que merece más reconocimiento del que tiene: no sale del aparato, no es una imagen y no se puede revertir.

Lo que varía entre modelos es la comodidad de la lectura, y ahí el ultrasónico gana con claridad aunque casi nadie lo mire al comprar. Y por encima de todo sigue estando el código: la huella abre la puerta, pero la cerradura de verdad es otra.


De otro aparato que guarda tus cosas, el gestor de contraseñas Bitwarden.

Imagen destacada: «Moto E5 Plus, sensor y cámara», de JulianVilla26, licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.

Pavel Krazinsky

Pavel Krazinsky firma los análisis de componentes de PC, hardware y dispositivos. Datos primero e interpretación después; desconfía de cualquier porcentaje sin la cifra absoluta al lado y, cuando algo no lo ha medido, lo dice.

«Pavel Krazinsky» es una firma editorial de Crítica Bits, no una persona física: agrupa bajo un mismo criterio los análisis de componentes, hardware y dispositivos. De lo que se publica responde Crítica Bits, y cualquier corrección se atiende desde la página de contacto.

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