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MiniDisc fuera de su estuche, mostrando la superficie magneto-óptica

MiniDisc: perfecto y en el momento equivocado

Sony sacó en 1992 un disco pequeño, dentro de un estuche, que se podía grabar y borrar, aguantaba los saltos sin cortarse y dejaba poner nombre a cada pista. Era mejor que el casete en todo y llegó justo a tiempo para que el ordenador se comiera la categoría entera.

En corto. Un formato técnicamente excelente, comercialmente arrinconado en Occidente y adorado en Japón. Lo que lo hundió no fue la tecnología: fue la decisión de no dejar sacar el audio del disco.

Ficha técnica del MiniDisc

Presentación

1992, por Sony

Tecnología

Magneto-óptica, dentro de un estuche

Compresión

ATRAC, con pérdida

Regrabable

Sí, y muchas veces

Edición

Dividir, unir, mover y renombrar pistas en el aparato

Antisaltos

Memoria intermedia de varios segundos

Su gran error

No dejar pasar el audio del disco al ordenador

Lo que hacía mejor que todo lo demás

La edición. En un MiniDisc se podía partir una pista por la mitad, unir dos, cambiar el orden y escribir el título, todo en el propio aparato y sin ordenador. Quien grababa conferencias, entrevistas o ensayos lo tenía resuelto.

Y la resistencia a los golpes: una memoria intermedia leía por adelantado, así que el sonido no se cortaba al andar o al ir en bicicleta, cosa que un reproductor de discos compactos de la época no garantizaba.

  • Frente al caseteGanaba en
    Acceso
    Salto directo a cualquier pista
    Edición
    Partir, unir y renombrar
    Desgaste
    Sin contacto físico con la cinta
  • Frente al disco compactoGanaba en
    Grabación
    Regrabable desde el primer día
    Tamaño
    La mitad y con funda
    Golpes
    Memoria intermedia antisaltos
Various rewritable minidisc with variable durations, which have been updated over time.
Various rewritable minidisc with variable durations, which have been updated over time. Foto: Amp1010 (CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons).

Lo que lo hundió

Sony fabricaba aparatos y además era dueña de una discográfica enorme. Esa doble condición marcó el diseño del formato: se podía grabar del exterior al disco, pero no sacar el audio del disco al ordenador.

Justo cuando el mundo empezaba a mover música como archivos, el MiniDisc era un callejón sin salida: lo que entraba no volvía a salir. Cuando Sony cedió y permitió la transferencia, ya había reproductores de estado sólido en todas partes.

  1. 1992. Sale el formato, técnicamente superior a todo.
  2. 1998. Aparecen los primeros reproductores de archivos.
  3. 2001. El disco duro portátil cambia la categoría.
  4. Después. Sony abre la transferencia. Demasiado tarde.

La compresión que nadie perdonó

Para meter setenta y cuatro minutos en un disco de siete centímetros, ATRAC descarta información que el oído difícilmente percibe. Es el mismo principio que usa cualquier formato comprimido actual.

En 1992 aquello levantó una discusión considerable entre aficionados, que lo veían como un paso atrás frente al disco compacto. Diez años después todo el mundo escuchaba música comprimida sin pestañear, y con peor calidad.

Se le criticó la compresión a un formato que sonaba mejor que lo que vino después. La discusión no era sobre calidad: era sobre costumbre.

Thalvas Von Wierhem
I used these regularly for adverts, jingles and 'beds' when presenting on radio - Recordable Minidisc Black Go
I used these regularly for adverts, jingles and 'beds' when presenting on radio – Recordable Minidisc Black Go. Foto: Matt Cornock (CC BY 2.0, Wikimedia Commons).

Dónde sí funcionó

En Japón fue un éxito enorme y durante años, con catálogo comercial publicado en el formato y equipos en cualquier tienda. Y en el ámbito profesional se usó muchísimo para grabación de campo, radio y sonido en directo, donde la edición en el propio aparato valía oro.

Todavía hoy hay una comunidad activa que compra unidades de segunda mano, y los precios de los modelos buenos han subido bastante.

  • Lo mejor del formato era la edición en el propio aparato.
  • Su límite no fue técnico, fue una decisión sobre la copia.
  • En Japón fue un éxito de verdad durante años.
  • Y en grabación de campo sigue teniendo defensores.

Preguntas frecuentes

¿Sonaba peor que un disco compacto?

Usaba compresión con pérdida, así que técnicamente sí. En la práctica, la diferencia era difícil de apreciar fuera de un equipo bueno, y sonaba mejor que la mayoría de lo que vino después.

¿Por qué fracasó en Europa y América?

Sobre todo porque no dejaba pasar el audio del disco al ordenador, justo cuando la música empezaba a moverse como archivos. Para cuando Sony lo permitió, ya había reproductores de estado sólido.

¿Qué hacía mejor que el casete?

Acceso directo a cualquier pista, edición en el propio aparato, nombres de pista y ausencia de desgaste por contacto. Y no se enredaba.

¿Sigue usándose?

Hay una comunidad activa de aficionados y todavía se aprecia en grabación de campo por la edición directa. El mercado de segunda mano de los modelos buenos se ha encarecido.

Veredicto: perfecto y en el momento equivocado

El MiniDisc hizo casi todo bien y perdió por una decisión de negocio que tenía poco que ver con el sonido. Es el ejemplo de manual de una empresa con dos intereses incompatibles dentro de la misma casa.

Escuchado hoy, con un aparato en condiciones, sigue siendo una experiencia sorprendentemente buena. Y sigue siendo la respuesta a qué habría pasado si Sony hubiera elegido al usuario en vez de a su discográfica.


Del formato al que venía a sustituir, el casete compacto.

Imagen destacada: MiniDisc fuera de su estuche, fotografía de Kuha455405, licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

Thalvas Von Wierhem

Thalvas Von Wierhem (Neue Franzforkt, 2184) tiene una obsesión sana por el rendimiento. Desde que era niño, se dedicó a desmontar ordenadores para comprender cada uno de sus componentes y exprimirlos al máximo. Es un trasteador nato, no hay tornillo que se le resista.

Su conocimiento profundo del hardware y su curiosidad ilimitada son esenciales para Criticabits. Su capacidad para explicar cosas complejas de una forma amena y divertida lo hacen un comunicador excepcional.

Thalvas se encarga de elaborar análisis detallados y honestos de tarjetas gráficas, procesadores, sistemas de refrigeración y todo tipo de periféricos.

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