La conversión de Donkey Kong para la Atari 2600 la publicó Coleco, no Atari, y esa frase esconde uno de los líos de licencias más enredados de los ochenta. El cartucho vendió millones y dejó fuera la mitad del juego, incluida la pantalla que todo el mundo recordaba.
En corto. Dos niveles de cuatro, sin la escena de los remaches y con un mono que se queda quieto. Como conversión es pobre; como objeto histórico explica por qué Nintendo decidió fabricar sus propias consolas.
Ficha técnica de Donkey Kong para Atari 2600
Año
1982
Publica
Coleco, bajo licencia de Nintendo
Original
Recreativa de Nintendo, 1981
Autor del original
Shigeru Miyamoto
Niveles en la recreativa
Cuatro, que se repiten
Niveles en esta versión
Dos
Lo que falta
Los remaches y las cintas transportadoras
El lío de las licencias
Nintendo cedió los derechos domésticos de Donkey Kong a Coleco, que lo usó como juego de presentación de su propia consola. El acuerdo permitía a Coleco publicarlo también para las máquinas de la competencia, incluida la Atari 2600.
El resultado fue que el juego estrella de Nintendo llegó al salón de las casas en un cartucho con el logotipo de otra empresa, y con una calidad que Nintendo no controlaba.
- 1981. Donkey Kong triunfa en las recreativas.
- El acuerdo. Nintendo cede los derechos domésticos a Coleco.
- 1982. Coleco lo publica para su consola y para las ajenas.
- La lección. Nintendo aprende a no ceder el control de sus juegos.

Qué se quedó por el camino
La recreativa tiene cuatro escenarios que se alternan: las rampas, las cintas transportadoras, los ascensores y los remaches. Esta versión tiene dos, las rampas y los remaches, y no en el mismo orden.
Falta también la escena inicial en la que el mono sube la estructura, que es lo que da sentido a todo lo demás, y la animación de los barriles pierde buena parte de su carácter.
La recreativa
- Cuatro escenarios distintos.
- Escena inicial que cuenta la historia.
- Animación abundante y expresiva.
- Dificultad ajustada con precisión.
El cartucho de 2600
- Dos escenarios.
- Sin escena inicial.
- Movimiento rígido y limitado.
- Ritmo distinto, y peor.
Por qué se vendió igual
Porque en 1982 tener Donkey Kong en casa era impensable, y porque la mayoría de los compradores no tenían con qué comparar más allá del recuerdo. La caja llevaba el nombre y eso bastaba.
Es un fenómeno que se repitió toda la década: las conversiones domésticas se vendían por la marca del original, no por lo que entregaban. La corrección de esa costumbre llegó con la crisis de 1983.
Lo que dice el propio cartucho. La etiqueta advierte que el programa y la parte audiovisual son de Coleco, y que Donkey Kong es marca de Nintendo. Esa separación —marca de uno, programa de otro— es exactamente el problema.

Qué queda hoy
Como juego, poco: hay conversiones posteriores mucho mejores y el original es accesible de forma legal en varias plataformas.
Como documento, bastante: es la prueba física de un modelo de negocio que Nintendo abandonó inmediatamente después y que explica su obsesión posterior por controlar quién publica qué en sus máquinas.
- Dos escenarios de cuatro, y sin la escena inicial.
- El programa es de Coleco; la marca, de Nintendo.
- Se vendió por el nombre, no por lo que entregaba.
- Y explica la política de licencias de Nintendo desde entonces.
Preguntas frecuentes
¿Por qué lo publicó Coleco y no Atari?
Porque Nintendo cedió los derechos domésticos a Coleco, que lo usó como juego de presentación de su consola y además lo publicó para las máquinas de la competencia, incluida la Atari 2600.
¿Cuántos niveles tiene?
Dos de los cuatro de la recreativa: las rampas y los remaches. Faltan las cintas transportadoras y los ascensores, además de la escena inicial.
¿Se vendió bien?
Millones de unidades. En 1982, tener Donkey Kong en casa era motivo suficiente, y casi nadie tenía con qué comparar más allá del recuerdo de la recreativa.
¿Merece la pena jugarlo hoy?
Como juego, no: hay conversiones muy superiores y el original es accesible legalmente. Como documento de una época, sí.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- Puso Donkey Kong en casa cuando eso era impensable.
- Los dos escenarios que incluye son jugables.
- Explica mejor que cualquier texto la política de licencias de Nintendo.
Lo que no
- Falta la mitad del juego, incluida la escena inicial.
- El movimiento es rígido comparado con el original.
- Se vendió por la marca, no por el contenido.
Veredicto: la marca venía en la caja, el juego no del todo
Este cartucho es la mejor prueba de por qué Nintendo dejó de ceder sus juegos a terceros. Lleva su personaje, su título y su fama, y entrega la mitad de lo que prometía.
Como pieza de colección vale mucho más que como juego, y eso también es una forma de importar.
Del juego que había llenado los salones cuatro años antes, Space Invaders. Y de la consola que lo reproducía, la Atari 2600.
Imagen destacada: cartucho de Donkey Kong para Atari 2600, fotografía de JoRgE-1987, licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.




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