En 1972, Hewlett-Packard puso a la venta una calculadora científica de bolsillo por trescientos noventa y cinco dólares. En unos pocos años, la regla de cálculo —el instrumento que había servido para diseñar puentes, aviones y cohetes durante siglo y medio— dejó de fabricarse. Pocas veces se ve una sustitución tan limpia.
En corto. La primera calculadora científica que cabía en un bolsillo de camisa, y el motivo literal de que exista esa frase. Cara, notación invertida y con un fallo de cálculo célebre que HP resolvió de una forma que hoy sería impensable.
Ficha técnica de la HP-35
Salida
1972
Precio
395 dólares de la época
Qué sustituyó
La regla de cálculo
Notación
Polaca inversa, sin paréntesis
Pantalla
Diodos rojos, quince dígitos de segmento
Funciones
Trigonométricas, logaritmos y exponenciales
El encargo
Que cupiera en el bolsillo de una camisa
El encargo que la definió
La historia que cuenta la propia casa es que Bill Hewlett pidió una versión de sobremesa reducida hasta caber en el bolsillo de su camisa. Esa restricción de tamaño obligó a rediseñar la electrónica entera y marcó cada decisión del producto.
Los estudios de mercado desaconsejaron el proyecto: no había demanda identificada para una calculadora de ese precio. Se fabricó igual, y se agotó.
- La restricción. Que quepa en un bolsillo de camisa.
- La consecuencia. Electrónica nueva y pantalla de diodos.
- El estudio de mercado. Desaconsejó fabricarla.
- El resultado. Se vendieron cientos de miles en pocos años.

La notación polaca inversa
En una calculadora normal se escribe la operación tal y como se lee. En notación polaca inversa se introducen primero los números y después la operación: dos, tres, sumar.
Suena incómodo y con media hora de práctica deja de serlo, porque desaparecen los paréntesis: cada resultado intermedio queda apilado y disponible. Quien se acostumbra rara vez vuelve, y de ahí la fidelidad casi religiosa a estas calculadoras entre ingenieros.
Notación normal
- Se escribe como se lee.
- Hacen falta paréntesis.
- Se aprende en cero minutos.
- Los resultados intermedios se pierden.
Notación polaca inversa
- Primero los datos, luego la operación.
- Sin paréntesis, nunca.
- Media hora de adaptación.
- Cada resultado intermedio queda a mano.
El fallo del punto rojo
Las primeras unidades tenían un error en el cálculo de ciertas exponenciales y logaritmos: una operación concreta devolvía un resultado equivocado en los últimos dígitos.
HP escribió a los compradores registrados ofreciéndoles la sustitución gratuita. Muchos prefirieron quedarse con la suya, y aquellas unidades —identificables por una marca roja en la carcasa— son hoy las más buscadas por los coleccionistas.
Lo que dice de la época. Una empresa detecta un error de cálculo en el último dígito, escribe a cada cliente y le ofrece cambiar el aparato. Hoy sería una nota de actualización de firmware; entonces era una carta y una máquina nueva.

Lo que se llevó por delante
La regla de cálculo. Un instrumento analógico que llevaba desde el siglo XVII, con el que se calcularon estructuras, trayectorias y motores, y que exigía saber de antemano el orden de magnitud del resultado porque no daba decimales.
En cuestión de años las fábricas cerraron, dejó de enseñarse en las escuelas de ingeniería y pasó a ser objeto de museo. Es una de las sustituciones tecnológicas más rápidas y más completas que se conocen.
- La restricción de tamaño fue el motor del diseño, no una consecuencia.
- La notación polaca inversa elimina los paréntesis, no los complica.
- El estudio de mercado decía que no había demanda.
- Y la regla de cálculo desapareció en menos de una década.
Preguntas frecuentes
¿Qué tenía de especial?
Fue la primera calculadora científica de bolsillo: hacía funciones trigonométricas, logaritmos y exponenciales en un aparato que cabía en la mano, cuando eso exigía una máquina de sobremesa.
¿Qué es la notación polaca inversa?
Un sistema en el que se introducen primero los números y después la operación. Elimina los paréntesis y deja disponibles los resultados intermedios. Cuesta media hora acostumbrarse.
¿Cuál fue el fallo del punto rojo?
Un error de cálculo en ciertas exponenciales y logaritmos en las primeras unidades. HP ofreció cambiarlas gratis; muchos clientes prefirieron quedarse la suya, y hoy son piezas de coleccionista.
¿Acabó de verdad con la regla de cálculo?
Sí, y en muy pocos años. Las fábricas cerraron, dejó de enseñarse en ingeniería y pasó a ser objeto de museo. Es una de las sustituciones tecnológicas más completas que se recuerdan.
Veredicto: la sustitución más limpia de la historia técnica
Pocos productos han borrado a su predecesor con esta rotundidad. La HP-35 no compitió con la regla de cálculo: la dejó sin argumento en una sola generación de estudiantes.
Y lo hizo desoyendo un estudio de mercado que decía que nadie la quería, lo cual es la parte de la historia que más se cita y la que más se olvida aplicar.
De cómo se calculaba antes de que esto cupiera en un bolsillo, la tarjeta perforada.
Imagen destacada: HP-35 de la primera serie, la del punto rojo, fotografía de Mister rf, licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.




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