Hay auriculares que llevan tanto tiempo en el catálogo que dejan de ser un producto y pasan a ser una referencia. Los DT 770 Pro salieron en los años noventa, siguen fabricándose casi igual y siguen estando en la mitad de los estudios pequeños del mundo. Eso, en electrónica de consumo, no pasa por casualidad.
En corto. Cerrados, cómodos durante horas y con piezas de repuesto que se compran sueltas treinta años después. No son unos auriculares para escuchar música por gusto: son una herramienta de trabajo.
De dónde salen las cifras. No he medido este aparato: no ha pasado por mi banco de pruebas. Cada dato lleva su origen al lado, sea la ficha del fabricante o una medición publicada con nombre. Por eso se publica sin nota: una puntuación que no puedo justificar con números propios es un adorno, no una valoración.
Ficha técnica de los Beyerdynamic DT 770 Pro
Tipo
Circumaurales cerrados
Versiones de impedancia
32, 80 y 250 ohmios
Cable
Fijo, en espiral o recto según versión
Almohadillas
De recambio, vendidas aparte
Fabricación
Alemania, según el fabricante
Para qué están pensados
Grabación y monitorización
Lo que no son
Auriculares de calle
Las tres impedancias, que no son un capricho
El mismo modelo se vende en tres versiones eléctricas distintas y elegir mal es el error más común. La cifra en ohmios indica cuánta resistencia opone el auricular, y de eso depende qué aparato puede moverlo bien.
La versión de 250 ohmios necesita un amplificador o una interfaz decente; conectada a un móvil suena floja y sin cuerpo. La de 32 está pensada justo para lo contrario.
- 32 ohmiosPara aparatos pequeños
- Con qué
- Móvil, portátil, grabadora
- Ventaja
- Suena fuerte con poco
- Pega
- Más sensible al ruido eléctrico
- 250 ohmiosPara equipo serio
- Con qué
- Interfaz de audio o amplificador
- Ventaja
- Mejor control y más cuerpo
- Pega
- En un móvil suena a poco
La de 80 ohmios es la intermedia y la que más se ve en estudios pequeños, precisamente porque se apaña con casi cualquier interfaz sin quedarse corta.

Por qué cerrados
Un auricular abierto suena más natural y más amplio, y deja escapar el sonido. Eso es perfecto para mezclar y desastroso para grabar: el micrófono recoge lo que sale del auricular del cantante.
Los DT 770 son cerrados por ese motivo. Aíslan hacia fuera y hacia dentro, que es exactamente lo que hace falta delante de un micrófono y también lo que los hace útiles en una oficina.
Abiertos para mezclar, cerrados para grabar. Si sólo puedes tener unos, que sean cerrados: los abiertos no valen para lo otro y éstos sí valen para casi todo.
Pavel Krazinsky
La comodidad y las piezas
Las almohadillas de terciopelo y la diadema acolchada permiten jornadas largas sin la sensación de tener una prensa en la cabeza, que es el motivo principal de que aguanten en los estudios.
Y hay repuestos. Almohadillas, diadema, cable en las versiones que lo llevan desmontable: se compran sueltos y se cambian sin herramientas raras. Eso convierte unos auriculares caros en una compra de una vez.
- Año uno. Comodidad de sobra para jornadas largas.
- Año tres. Las almohadillas se aplastan. Se cambian y listo.
- Año siete. Diadema nueva por poco dinero.
- Año diez. Siguen funcionando. Ahí está el argumento.

Lo que no hacen
No tienen cancelación de ruido activa, ni Bluetooth, ni micrófono, ni aplicación. El cable es fijo en varias versiones, lo cual es la queja más repetida y con razón.
Y su respuesta no es plana: tienen realce en graves y en la zona alta, que a mucha gente le gusta y que conviene conocer si se van a usar para tomar decisiones de mezcla.
- Elige la impedancia por el aparato al que los vas a conectar.
- Si vas a mezclar en serio, apunta que no tienen respuesta plana.
- Compra las almohadillas de repuesto cuando se aplasten, no otros auriculares.
- Y no los busques para la calle: pesan y el cable es largo.
Preguntas frecuentes
¿Qué impedancia hay que comprar?
La de 32 ohmios para móvil, portátil o grabadora; la de 250 sólo con interfaz o amplificador decente; la de 80 es la intermedia y la que más se usa en estudios pequeños.
¿Sirven para escuchar música?
Sí, aunque su respuesta no es plana: realzan graves y agudos. Para disfrutar están bien; para tomar decisiones finas de mezcla conviene saberlo.
¿Por qué cerrados y no abiertos?
Porque aíslan. Delante de un micrófono, un auricular abierto deja escapar sonido que el micrófono recoge. Para mezclar, en cambio, un abierto suena más natural.
¿Se pueden reparar?
Se venden almohadillas, diadema y, en algunas versiones, cable de repuesto. Es una de las razones de su permanencia en los estudios.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- Cómodos durante jornadas largas de verdad.
- Piezas de repuesto disponibles años después.
- Aislamiento suficiente para grabar delante de un micrófono.
Lo que no
- Cable fijo en varias versiones.
- La respuesta no es plana: realzan graves y agudos.
- Elegir mal la impedancia arruina la compra.
Veredicto: una herramienta, no un capricho
Los DT 770 Pro llevan décadas en los estudios porque hacen bien lo aburrido: aislar, no molestar y poder repararse. Ninguna de esas tres cosas sale en un anuncio.
Si el presupuesto da para unos auriculares y sólo unos, y hay un micrófono cerca, éstos son la respuesta que menos se lamenta.
Del micrófono que suele estar al otro lado, el Shure MV7.
Imagen destacada: Beyerdynamic DT 770 Pro de 80 ohmios, fotografía de MMuzammils, licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.




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