La Raspberry Pi dejó de ser un juguete educativo hace bastantes años, pero con la quinta generación se cruzó otra línea: por primera vez es un ordenador de escritorio que no da pena usar. El problema es que también dejó de costar lo que costaba.
En corto. Más potencia, conector PCIe para SSD y por fin arranque razonable. A cambio, necesita alimentación seria, disipación activa y un presupuesto que ya no es el de «una placa por veinticinco euros».
De dónde salen las cifras. No he medido este aparato: no ha pasado por mi banco de pruebas. Cada dato lleva su origen al lado, sea la ficha del fabricante o una medición publicada con nombre. Por eso se publica sin nota: una puntuación que no puedo justificar con números propios es un adorno, no una valoración.
Ficha técnica de la Raspberry Pi 5
Procesador
Broadcom BCM2712, cuatro núcleos Cortex-A76
Memoria
Variantes con 2, 4, 8 y 16 GB
Almacenamiento
microSD y, por primera vez, PCIe con adaptador
Vídeo
Dos salidas micro-HDMI hasta 4K
Red
Gigabit y wifi de doble banda
Alimentación
USB-C con Power Delivery; pide fuente de 5 A
Refrigeración
Activa recomendada por el propio fabricante
Qué cambia frente a la generación anterior
El salto de procesador es el titular, pero lo que más se nota en el uso diario es otra cosa: el conector PCIe. Hasta ahora el cuello de botella era la tarjeta microSD, y cualquier tarea con muchas lecturas pequeñas se arrastraba.
Con un adaptador y un SSD NVMe, ese problema desaparece. Es la diferencia entre una placa para experimentar y un servidorcito que se puede dejar funcionando.
- Lo que mejoraDe verdad
- Almacenamiento
- PCIe para SSD, adiós al cuello de botella
- Procesador
- Cortex-A76 frente a los A72 anteriores
- Arranque
- Botón de encendido y reloj de tiempo real
- Lo que empeoraTambién de verdad
- Consumo
- Pide una fuente de 5 A para ir a gusto
- Calor
- Sin ventilador se limita sola
- Precio
- Con accesorios ya no compite con un mini PC usado

El presupuesto real
Aquí está el aviso importante. El precio de la placa es sólo una parte: hace falta la fuente oficial o equivalente, una carcasa con ventilador, una tarjeta o un SSD, y los cables micro-HDMI, que nadie tiene en el cajón.
Sumado todo, el conjunto se acerca bastante a lo que cuesta un mini PC de segunda mano con procesador x86, más memoria y disco incluido. Eso no invalida la Raspberry: invalida la idea de que sea la opción barata por definición.
Cuándo sí compensa. Cuando importa el tamaño, el consumo o los pines de entrada y salida, que es lo que ningún mini PC tiene. Si lo que buscas es un servidor pequeño y te da igual el formato, compara antes con un equipo reaprovechado.
Para qué la usa la gente
Tres cosas por encima de todas: servidor doméstico ligero, centro de domótica y proyectos con electrónica conectada a los pines. Las tres se benefician del salto de potencia, pero sólo la última necesita que sea una Raspberry.
Como ordenador de escritorio ya se puede defender para navegar y ofimática, algo que con las generaciones anteriores era un ejercicio de fe.
- Servidor ligero. Ahora sí, y con SSD va de otra manera.
- Domótica. Sobrada para un centro con decenas de aparatos.
- Electrónica. Los pines siguen siendo la razón de existir.
- Escritorio. Defendible por primera vez, sin milagros.

Lo que hay que comprar con ella
La lista mínima es corta pero no es opcional. Fuente de alimentación con capacidad declarada de 5 A, disipación activa, y almacenamiento decente.
Lo de la disipación no es un lujo: el fabricante documenta que la placa reduce frecuencia al calentarse, y sin ventilador eso pasa antes de lo que uno espera.
- Fuente oficial o equivalente de 5 A. Las de móvil no valen.
- Carcasa con ventilador, no pasiva, si va a trabajar.
- Si el proyecto lee y escribe mucho, SSD por PCIe y no microSD.
- Y dos cables micro-HDMI, que no vienen en la caja.
Preguntas frecuentes
¿Sirve como ordenador de escritorio?
Para navegar y ofimática, sí, y es la primera generación de la que se puede decir sin matices. Para trabajo pesado, no: sigue siendo una placa de bajo consumo.
¿Hace falta ventilador?
El propio fabricante recomienda refrigeración activa. Sin ella la placa reduce frecuencia al calentarse, y con carga sostenida eso ocurre pronto.
¿Puedo usar un SSD?
Sí, por el conector PCIe, con un adaptador. Es la mejora más notable del uso diario frente a depender de una tarjeta microSD.
¿Sigue siendo barata?
La placa sí; el conjunto con fuente, carcasa, disipación y almacenamiento ya no tanto. Conviene comparar con un mini PC reaprovechado antes de decidir.
Lo bueno y lo malo
Lo que nos gustó
- El conector PCIe elimina el cuello de botella histórico.
- Salto real de potencia frente a la generación anterior.
- Los pines de entrada y salida siguen sin tener equivalente.
Lo que no
- El presupuesto completo ya no es el de una placa barata.
- Exige fuente potente y refrigeración activa.
- Los cables micro-HDMI siguen siendo una molestia innecesaria.
Veredicto: por fin un ordenador, con la factura de serlo
La Pi 5 arregla lo que llevaba años lastrando a la familia y lo hace sin perder lo que la hacía única. Como plataforma para proyectos no tiene rival.
Lo que ha perdido es la respuesta automática a «quiero un servidor barato». Esa pregunta hoy tiene más de una respuesta razonable, y conviene hacer números.
De lo primero que mucha gente instala en una de éstas, Syncthing.
Imagen destacada: Raspberry Pi 5, fotografía de SimonWaldherr, licencia CC BY 4.0 vía Wikimedia Commons.




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