Saltar al contenido principal
Teclado mecánico Keychron K4 visto en perspectiva

Keychron: el teclado con el que se aprende qué teclado quieres

Los teclados mecánicos salieron del nicho hace años y ahora hay tantos que elegir se ha vuelto el problema. Lo que hizo Keychron fue sencillo y nadie lo había hecho bien: teclado mecánico, inalámbrico, con teclas intercambiables y a un precio que no obliga a explicárselo a nadie.

En corto. La puerta de entrada razonable al teclado mecánico. No es el mejor construido ni el mejor sonando, pero es el que permite probar tres tipos de interruptor sin soldar y decidir qué te gusta de verdad.

De dónde salen las cifras. No he medido este aparato: no ha pasado por mi banco de pruebas. Cada dato lleva su origen al lado, sea la ficha del fabricante o una medición publicada con nombre. Por eso se publica sin nota: una puntuación que no puedo justificar con números propios es un adorno, no una valoración.

Ficha técnica de un teclado Keychron de la serie K

Tipo

Mecánico, con interruptores intercambiables en caliente

Conexión

Bluetooth y cable USB-C

Distribuciones

Compactas y de tamaño completo, según modelo

Sistemas

Windows, macOS y Linux, con interruptor físico

Teclas

Reemplazables, con perfil estándar

Retroiluminación

Según versión, blanca o de color

Lo que no trae

Reposamuñecas en la mayoría de modelos

Los interruptores, que es de lo único que hay que hablar

Debajo de cada tecla hay un mecanismo, y hay tres familias. Los lineales bajan rectos y sin sensación de nada. Los táctiles tienen un pequeño escalón que se nota al pasar el punto de activación. Y los de clic añaden ruido al escalón.

Esa elección afecta mucho más a la experiencia que la marca del teclado. Y es estrictamente personal: no hay uno mejor, hay uno que te gusta.

Lineales

  • Bajada limpia, sin escalón.
  • Preferidos para jugar.
  • Silenciosos dentro de lo que cabe.
  • Fácil escribir mal al principio.

Táctiles

  • Escalón perceptible al activar.
  • Preferidos para escribir mucho.
  • Ruido moderado.
  • Menos errores de pulsación.

Los de clic quedan fuera de la comparación por un motivo práctico: en una casa o una oficina compartida son un problema de convivencia, y quien los quiere ya sabe que los quiere.

Encuentro de aficionados a los teclados mecánicos en la bahía de San Francisco, en 2018
Encuentro de aficionados a los teclados mecánicos en la bahía de San Francisco, en 2018. Foto: Patrick Breen (CC BY 2.0, Wikimedia Commons).

Intercambiables en caliente: la función que importa

En un teclado mecánico tradicional, los interruptores van soldados. Cambiarlos significa desoldar noventa piezas, y eso no lo hace casi nadie.

En un teclado de zócalo, se sacan con una pinza y se ponen otros. Eso convierte una compra a ciegas en una decisión reversible: se prueba una familia, no gusta, se cambia por veinte euros.

  1. Compras. Con la familia de interruptores que te suene mejor.
  2. Escribes un mes. Y descubres que no era lo que esperabas.
  3. Cambias. Con una pinza, sin soldador, en diez minutos.
  4. Y ya. Eso es todo lo que hacía falta y nadie ofrecía barato.

Lo que hay que saber antes de comprar

Primero, el tamaño. Un teclado compacto libera espacio de mesa y obliga a usar una capa de función para las flechas y los números; hay quien se adapta en dos días y quien no se adapta nunca.

Segundo, el ángulo: muchos modelos son relativamente altos y piden reposamuñecas, que no suele venir incluido. Y tercero, la distribución: conviene comprobar que la versión en español existe para el modelo concreto, porque no siempre es así.

La comprobación que se olvida. Que el modelo exacto esté disponible con distribución española. Con teclados importados es fácil acabar con una disposición sin eñe, y cambiar las teclas no cambia lo que escribe.

Teclado del 60 % hecho a medida, con placa y circuito propios e interruptores Alps naranjas de un Apple IIGS
Teclado del 60 % hecho a medida, con placa y circuito propios e interruptores Alps naranjas de un Apple IIGS. Foto: Nick Bair (CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons).

El sonido, que se ha vuelto un deporte

Alrededor de estos teclados ha crecido toda una afición dedicada a modificar cómo suenan: espuma dentro de la carcasa, lubricante en los interruptores, juntas de goma.

Es un pasatiempo legítimo y da resultados audibles. También es un agujero de tiempo y dinero considerable, y conviene saber que se está entrando en él antes de comprar el primer bote de lubricante.

  • Elige familia de interruptores antes que marca.
  • Comprueba que existe la distribución española de ese modelo exacto.
  • Presupuesta un reposamuñecas si el teclado es alto.
  • No empieces a modificarlo el primer mes: úsalo tal cual.

Preguntas frecuentes

¿Qué interruptor elijo?

Lineales si juegas mucho y prefieres una bajada limpia; táctiles si escribes mucho y quieres notar el punto de activación. Los de clic solo si no molestas a nadie.

¿Qué significa intercambiable en caliente?

Que los interruptores no van soldados, sino en zócalos: se sacan con una pinza y se cambian sin herramientas. Convierte la elección en reversible.

¿Es cómodo un teclado compacto?

Depende de la persona. Libera espacio y obliga a usar una capa de función para flechas y números. Hay quien se adapta en dos días y quien lo devuelve.

¿Hay distribución española?

En algunos modelos sí y en otros no, y cambia de una serie a otra. Conviene comprobarlo del modelo exacto antes de comprar, porque cambiar las teclas no cambia lo que escriben.

Lo bueno y lo malo

Lo que nos gustó

  • Interruptores intercambiables sin soldar: la decisión deja de ser definitiva.
  • Inalámbrico y con cable, y con interruptor físico de sistema.
  • Precio de entrada razonable para lo que ofrece.

Lo que no

  • Construcción correcta, no excepcional.
  • Bastante alto: casi obliga a reposamuñecas.
  • La distribución española no está en todos los modelos.

Veredicto: una buena primera parada antes de gastar más en un teclado

Su mérito no es ser el mejor mecánico del mercado, que no lo es. Es haber puesto los zócalos intercambiables a un precio donde experimentar deja de ser caro.

Para quien nunca ha usado uno mecánico, es la compra que menos se lamenta. Para quien ya sabe lo que quiere, hay opciones mejor construidas por más dinero.


Del ratón que suele acompañarlo en la misma mesa, el MX Master 3S.

Imagen destacada: teclado mecánico Keychron K4, iMoD Official, licencia CC BY 3.0 vía Wikimedia Commons.

Pavel Krazinsky

Pavel Krazinsky firma los análisis de componentes de PC, hardware y dispositivos. Datos primero e interpretación después; desconfía de cualquier porcentaje sin la cifra absoluta al lado y, cuando algo no lo ha medido, lo dice.

«Pavel Krazinsky» es una firma editorial de Crítica Bits, no una persona física: agrupa bajo un mismo criterio los análisis de componentes, hardware y dispositivos. De lo que se publica responde Crítica Bits, y cualquier corrección se atiende desde la página de contacto.

90 análisis firmados Leer todo lo suyo

Sigue leyendo

Tres análisis del mismo terreno, elegidos por lo que comparten con este.

Ver todo lo publicado en Hardware

Navegación entre artículos

Deja tu comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.