Hay películas que envejecen como el vino. Otras, como Golpe en la Pequeña China, directamente se convierten en vino tinto con rayos láser, patadas voladoras y demonios que parecen figuritas de Chinos. John Carpenter nos regaló en 1986 una rareza tan deliciosa como inclasificable: mitad comedia, mitad película de acción, mitad wuxia sobrenatural, mitad Jackie Chan y mitad absurdo de serie B. Sí, eso son cinco mitades. Bienvenido a Crítica B¡ts, donde las matemáticas también llevan hombreras.
Sinopsis con aroma a dim sum
Jack Burton (Kurt Russell en su versión más chulesca y menos competente) es un camionero con camisa de tirantes y verborrea de feria. Su colega Wang Chi le pide ayuda para rescatar a su prometida, secuestrada por una banda en el Barrio Chino de San Francisco. Pero lo que empieza como una misión tipo “vamos a darles una paliza y volver al camión” acaba siendo una aventura con hechiceros milenarios, ninjas voladores, monstruos peludos y un villano inmortal llamado Lo Pan que parece salido de un videoclip de Asia mezclado con una tienda de farolillos de todo a 100. Sublime esta cinta titulada Golpe en la Pequeña China.
Un festín de géneros al wok
Carpenter hace aquí una fritanga gloriosa de géneros: kung fu clásico, cine de aventuras, horror sobrenatural, comedia autoparódica, acción pulp y hasta toques de film noir. La gracia es que funciona precisamente porque no intenta explicarse. Es como si te metieras en una partida de Dungeons & Dragons ya empezada y todos los jugadores llevaran tres cubatas de ventaja. ¿Qué es eso? ¿Un hechicero inmortal con uñas de 12 cm y voz de ultratumba? ¡Bien! ¿Un monstruo que parece un mogwai con esteroides? ¡Estupendo! ¿Lluvia de cuchillos, rayos verdes y ventiladores asesinos? ¡Ponme otra ronda!

Russell: el héroe que no se entera de nada
Uno de los grandes trucos del guion (escrito por W.D. Richter, responsable de otro clásico marciano: The Adventures of Buckaroo Banzai) es convertir al supuesto héroe en el personaje más inútil de la película. Jack Burton es un bocazas que se cree Indiana Jones, pero que apenas acierta a hacer algo bien. El verdadero protagonista de Golpe en la Pequeña China es Wang Chi, que sí reparte estopa y conoce la trama. Jack es el alivio cómico que cree que es protagonista, y eso lo hace aún más divertido.
«¿Estoy vivo? ¿O es esto el infierno?»
Jack Burton, filósofo de carretera
Curiosidades que ni el hechicero lo pan sabía
Una mitología tan loca como deliciosa
La mitología de Golpe en la Pequeña China mezcla deidades chinas, fantasmas vengativos, espíritus errantes, rayos mágicos, bodas místicas y monstruos de gomaespuma con tentáculos. Y lo mejor: nadie se molesta en explicarlo demasiado. Es como si Carpenter te dijera: “tú simplemente disfruta del viaje y calla”. El resultado es un universo caótico, colorido y que merecería su propio cómic… que, por cierto, existe y publicó BOOM! Studios con bastante éxito.

Legado y culto: del fracaso al altar friki
Como tantas obras adelantadas a su tiempo, esta película fue incomprendida en su día. Pero el boca a oreja, los videoclubes y los frikis del mundo la convirtieron en objeto de culto. Hoy se hacen homenajes, camisetas, memes, figuras Funko, videojuegos cancelados… e incluso Dwayne “The Rock” Johnson estuvo vinculado a un posible reboot (¡blasfemia!). Por suerte, se quedó en el limbo de Lo Pan.
Influencia en la cultura pop
Desde videojuegos como Mortal Kombat (Raiden es un homenaje directo), hasta series como Rick & Morty o películas como Shang-Chi, Golpe en la Pequeña China ha dejado una huella más profunda que los surcos de una cinta de VHS rebobinada con boli. Su estilo, sus personajes exagerados y su humor absurdo siguen inspirando a creadores de todo el mundo.

Veredicto: ¿por qué hay que verla (otra vez)?
Porque es una joya irrepetible del cine ochentero, una oda al exceso sin complejos, al camp con karate, al cine de videoclub con aroma a palomitas y cinta magnética. Porque Jack Burton es el héroe definitivo de los no héroes. Porque Lo Pan mola más que cualquier Thanos digital. Porque hay películas mejores, sí… pero ninguna tan divertida como esta.
De la misma década, y del formato en que se vio en casa, hablamos en Betamax. Para ciencia ficción de la buena, Neuromante y Cyberpunk 2077.




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